El Ayuntamiento de Salamanca ha iniciado el proceso de licitación para renovar y ampliar su parque de desfibriladores municipales, dotando a los nuevos equipos de una función que avisa de forma automática al Centro Coordinador de Emergencias en cuanto se activan.

La actuación contempla la sustitución de 35 dispositivos externos semiautomáticos que han quedado obsoletos, además de la incorporación de cinco nuevos aparatos en dependencias y vehículos de los servicios municipales. En total, el contrato abarca hasta 40 desfibriladores, y también incluye el mantenimiento anual y las revisiones reglamentarias de otros 31 equipos que siguen en funcionamiento y son propiedad del consistorio.
La gran novedad de esta renovación no es solo el cambio de maquinaria, sino la conectividad de los nuevos aparatos. Desde el momento en que alguien activa uno de estos dispositivos ante una parada cardiorrespiratoria, el sistema lanza una alerta automática a los servicios de emergencia. Esto significa que los sanitarios recibirán información en tiempo real sin que nadie tenga que hacer una llamada adicional, ganando así segundos cruciales en una situación donde cada instante cuenta.
El programa municipal bajo el que se encuadra esta medida lleva más de una década funcionando en la ciudad. Arrancó en 2014 con la colocación de los primeros desfibriladores en oficinas de atención al público y, desde entonces, ha ido extendiendo su cobertura de forma progresiva por edificios públicos y vehículos de la Policía Local y otros servicios esenciales. Hoy la red suma 69 desfibriladores distribuidos estratégicamente por toda la capital.
Con la renovación en marcha, Salamanca busca mantener ese parque completamente actualizado y ajustado a la normativa vigente. El pliego de condiciones técnicas de la licitación garantiza además que todos los dispositivos contarán con soporte técnico permanente, revisiones periódicas y reposición inmediata de consumibles como parches y baterías.
La medida responde a una realidad médica bien documentada: ante una parada cardiorrespiratoria, la desfibrilación precoz multiplica las posibilidades de supervivencia. Contar con equipos fiables, actualizados y conectados a los servicios de emergencia es, en ese sentido, una apuesta directa por la seguridad de los vecinos y de quienes trabajan en las instalaciones municipales.
Con esta iniciativa, Salamanca refuerza su condición de ciudad cardioprotegida y da un paso más hacia una respuesta sanitaria de emergencia más ágil y coordinada.
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