Los residentes del barrio abulense de San Antonio llevan semanas alertando de una situación que consideran inaceptable: los bancos públicos de la zona aparecen cubiertos de excrementos, lo que impide su uso y genera malestar entre quienes a diario transitan por estas calles.

La acumulación de heces, atribuida principalmente a la presencia de palomas y a la falta de limpieza periódica, ha convertido algunos de estos mobiliarios urbanos en elementos prácticamente inutilizables. Los vecinos aseguran que la situación se repite con demasiada frecuencia y que las quejas presentadas hasta ahora no han obtenido respuesta suficiente por parte de las autoridades municipales.
«Es una vergüenza que no puedas sentarte en un banco sin ensuciarte la ropa», comentó una residente del barrio que prefirió no dar su nombre. «Esto pasa desde hace meses y nadie hace nada».
El problema no es exclusivo de San Antonio, pero los afectados señalan que en este barrio la situación se ha agravado en los últimos tiempos, especialmente en los puntos donde las palomas encuentran refugio bajo los árboles o en las cornisas de los edificios próximos.
Desde el punto de vista higiénico, los excrementos de paloma representan además un riesgo real para la salud pública. Contienen hongos y bacterias que pueden afectar a personas con el sistema inmunológico debilitado, algo especialmente relevante en una zona con población envejecida como la de algunos sectores de Ávila.
Los vecinos piden al Ayuntamiento que refuerce la limpieza de este mobiliario urbano, que se actúe sobre las colonias de palomas mediante los métodos habituales de control poblacional y que se instalen elementos disuasorios en los puntos más afectados.
Por el momento, el consistorio abulense no ha emitido ninguna declaración pública sobre el asunto, aunque fuentes municipales habrían indicado de manera informal que se estudian medidas de actuación a corto plazo.
Los habitantes del barrio esperan que la situación se resuelva antes de que lleguen los meses de lluvia, cuando el problema suele agravarse. Mientras tanto, muchos optan por no usar los bancos y continúan reclamando una ciudad más limpia y digna para todos.



