Los ocho municipios de Menorca llevan cuatro años sin aprobar las ordenanzas de ahorro de agua que exige el Plan Hidrológico de Balears, y el plazo límite se acerca sin que ningún texto normativo haya iniciado siquiera su tramitación.

La situación de los recursos hídricos en la isla es cada vez más preocupante, y los ayuntamientos han optado por ir tomando medidas puntuales mientras la normativa definitiva sigue pendiente. Un parche tras otro, sin una regulación común que ordene el conjunto del territorio.
Maó fue uno de los primeros en actuar. A principios de año decretó una moratoria para detener los permisos de obra mientras trabaja en la redacción de su ordenanza. Además, ha prohibido expresamente vaciar las piscinas existentes y construir nuevas.
Ciutadella se sumó recientemente con la prohibición de regar jardines y el anuncio de que reducirá la presión en la red de suministro. Es Castell ha ido incluso más lejos al impedir el uso de agua potable para lavar coches, embarcaciones y terrazas.
Cada municipio actúa por su cuenta, con medidas dispares y sin el respaldo de una ordenanza aprobada. El Govern fijó un plazo que vence el próximo año, pero la tramitación no ha comenzado en ninguno de los ocho ayuntamientos.
El Consell elaboró al final de la legislatura anterior una ordenanza marco que podría servir de referencia. Este documento propone la creación de un registro donde los propietarios declaren la capacidad de sus piscinas y la fecha del primer llenado, además de la instalación de contadores independientes para controlar el consumo real.
La gestión, más que la prohibición, es el enfoque que se plantea desde esta propuesta. Saber cuánta agua se consume, dónde y cuándo, es el primer paso para poder regularlo con criterio.
Menorca acumula una presión turística creciente que agrava la demanda de agua en los meses de verano. Las piscinas, símbolo de ese modelo de alojamiento que ha disparado el consumo hídrico en la isla, están en el centro del debate.
Los vecinos y vecinas de Menorca esperan que sus ayuntamientos traduzcan las medidas urgentes en normas estables y coordinadas. La isla no puede permitirse seguir improvisando con un recurso tan limitado y tan esencial como el agua.
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