Lerma lleva semanas convertida en un vertedero a cielo abierto. La acumulación de residuos en las calles y en los puntos de recogida ha encendido las alarmas de vecinos y comerciantes, que denuncian una situación que califican de insostenible y que apunta directamente a la falta de previsión del Ayuntamiento.

El problema se ha agravado durante el mes de agosto, cuando la localidad burgalesa ha recibido un importante aumento de visitantes por las vacaciones estivales y, especialmente, por el impacto del reciente eclipse solar, que atrajo a miles de personas a la zona. Sin embargo, justo en ese momento de mayor demanda, el operario encargado de la recogida de basura se encuentra de vacaciones y el consistorio no habría buscado un sustituto eficaz.
La Asociación de Empresarios y Comerciantes de Lerma ha sido la primera en alzar la voz. Señalan que el propio operario comunicó en febrero que se ausentaría en verano, tiempo más que suficiente para que el Ayuntamiento tomara medidas. No lo hizo, y ahora los contenedores, desbordados, acumulan kilos de residuos tanto en su interior como en la acera, generando malos olores y una imagen que, aseguran, daña seriamente la reputación de la villa.
Desde la asociación no eluden que parte de la responsabilidad recae en quienes depositan la basura fuera de los contenedores, pero insisten en que el problema de fondo es estructural: en agosto hay más gente y se necesitan más contenedores. Así de sencillo y así de ignorado.
Las quejas no son nuevas. Los comerciantes llevan desde 2024 trasladando sus preocupaciones sobre la limpieza de las calles, sin que hayan obtenido respuesta satisfactoria. Hartos de la situación, han decidido actuar. Ya han presentado una denuncia ante la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León para que se realice una inspección de la zona. Además, barajan devolver el próximo recibo del servicio de basuras como forma de presión.
La alcaldesa de Lerma, María del Carmen Castrillo Pérez, ha optado por el silencio. Consultada sobre el asunto, ha preferido no pronunciarse y ha asegurado que en el consistorio no han recibido ningún escrito formal al respecto. Su postura, según ha trasladado, es la de «dejar estar» el tema.
Una posición que, para los vecinos y los negocios que conviven a diario con los residuos apilados en la calle, resulta difícil de comprender. Lerma merece algo más que mirar hacia otro lado.



