El Ayuntamiento de Guadalajara borra en menos de 24 horas los puntos rojos con los que Aike alertaba sobre la tala de 121 árboles

La acción reivindicativa del grupo municipalista Aike apenas duró un día. Este martes por la mañana, sus miembros colocaron círculos rojos en los troncos de los árboles amenazados por el proyecto de ‘humanización’ del eje Cardenal González de Mendoza-Plaza de la Antigua, impulsado por el equipo de Gobierno de PP y Vox. Al día siguiente, los puntos habían desaparecido.

El Ayuntamiento de Guadalajara borra en menos de 24 horas los puntos rojos con los que Aike alertaba sobre la tala de 121 árb

Según relataron testigos presenciales, a primera hora del miércoles varias personas vestidas de traje y que, según se les escuchó decir, procedían del Ayuntamiento, comenzaron a retirar las marcas y a fotografiar los árboles señalados.

Cada círculo rojo incluía el mensaje: «Estoy en peligro. Soy uno de los 121 árboles que quieren talar para construir una plataforma de hormigón», junto a un código QR que enlazaba con una recogida de firmas en Change.org bajo el lema ‘Guadalajara se planta’. La petición ha reunido ya cerca de 2.000 apoyos.

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La concejala de Aike Susana Martínez ha rebatido las declaraciones del concejal de Infraestructuras, Santiago López Pomeda, quien aseguró que los árboles a talar están envejecidos, deteriorados o son especies invasoras.

«Eso no es cierto. La gran mayoría de esos árboles se talan por influencia en las obras. No están en mal estado, no están envejecidos. Más del 60% de esos ejemplares se van a talar porque estorban, porque quieren hacer una gran plataforma de hormigón donde hay arbolado y vegetación», afirmó la edil.

Martínez también cuestionó el argumento del equipo de Gobierno sobre la plantación de nuevos ejemplares como compensación: «Pueden plantar 100 o 1.000, pero el problema es que para hacer una obra hay que mirar el impacto medioambiental. Si en el espacio donde quieres intervenir tienes que arrasar con prácticamente todo el arbolado, igual no es el sitio para hacerlo».

El proyecto, que supera los 10 millones de euros, sigue generando un creciente rechazo ciudadano en Guadalajara, donde la polémica sobre la pérdida del arbolado urbano no hace sino intensificarse con cada nuevo episodio.