Los sindicatos UGT y CCOO han agotado la paciencia tras casi diez reuniones sin acuerdo y anuncian una primera marcha para el 31 de agosto frente a la sede de VAMETAL. El sector del metal, que agrupa a cerca de 20.000 trabajadores en la provincia, lleva años perdiendo poder adquisitivo y exige un giro en las negociaciones.

La tensión entre sindicatos y patronal en el metal vallisoletano ha llegado a un punto de ruptura. Gorka López, secretario de acción sindical y coordinación de UGT FICA de Castilla y León, y Emilio Izquierdo, secretario general de Industria de CCOO Valladolid, han comparecido juntos para advertir que si la situación no cambia, el conflicto puede convertirse en «un conflicto de provincia».
Ambos representantes describen a la patronal como «inamovible» y «prepotente», una actitud que se mantuvo incluso durante la mediación celebrada el pasado 10 de agosto. Mientras los sindicatos aseguran ser «los únicos que se han movido», el lado empresarial no habría cedido ni un milímetro en ninguna de las propuestas sobre la mesa.
El convenio del metal se considera uno de los más relevantes de Valladolid, pero también uno de los peor valorados de toda Castilla y León, situado entre el segundo y el tercero con peores condiciones. La comparación con provincias vecinas como Palencia o León es demoledora: los trabajadores de esas zonas se encuentran, según los sindicatos, a «años luz» en cuanto a condiciones laborales y salariales.
El diagnóstico que trazan es claro. Desde el convenio 2020-2022, marcado por la pandemia, la guerra en Ucrania y la inflación disparada, los trabajadores acumulan una pérdida de poder adquisitivo que no se ha logrado recuperar del todo. Además, el sector arrastra desde hace casi veinte años la misma jornada laboral, con pluses de nocturnidad, festivos y fines de semana que los propios representantes califican de vergonzosos, sin mejora en dietas ni mecanismos de revisión salarial.
La primera movilización está convocada para el domingo 31 de agosto a las 12.00 horas frente a la sede de VAMETAL. Los sindicatos la presentan como un primer paso y piden a la ciudadanía que acuda para que la patronal «vea que la gente necesita que se muevan».
La mano tendida sigue sobre la mesa, pero el aviso es firme: si no hay movimiento, la huelga deja de ser una amenaza lejana para convertirse en una opción real.
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