El proyecto de desvío del barranco de la Saleta, en Aldaia, ha salido por fin a licitación por un valor de 132 millones de euros y un plazo de ejecución de 42 meses. Sin embargo, el avance administrativo no ha calmado los ánimos en el Barrio del Cristo, cuyos vecinos siguen sin tener claro si la obra les protegerá realmente frente a futuras riadas como la catastrófica Dana del 29 de octubre de 2024.

La actuación, impulsada por la Confederación Hidrográfica del Júcar, pretende derivar parte de las avenidas del barranco mediante una conducción soterrada que bordeará el núcleo urbano de Aldaia y conectará con el nuevo cauce del Turia a través de una vía verde. Una segunda licitación, prevista en breve por 14 millones de euros, completará la conexión bajo la V-30, que queda fuera de este primer contrato.
A pesar del impulso administrativo, la Asociación Vecinal del Barrio del Cristo mantiene una posición de cautela. La entidad presentó alegaciones durante el periodo de información pública y ahora espera conocer cómo se han incorporado sus planteamientos al proyecto definitivo. De momento no convocan movilizaciones, pero no las descartan si, una vez adjudicadas las obras, consideran que la protección del barrio sigue sin estar garantizada.
Y es que los vecinos tienen motivos concretos para la inquietud. Uno de los puntos más debatidos es si una conducción soterrada puede absorber un episodio tan extremo como el vivido en 2024. Desde el barrio se reclamó que la actuación no se ejecute de forma aislada, sino como parte de una solución conjunta para los barrancos del Poyo, el Pozalet y la Saleta, con balsas de laminación aguas arriba de Aldaia que reduzcan el volumen de agua antes de que llegue al municipio.
La respuesta oficial reconoce que el proyecto debe entenderse como una pieza dentro de un sistema más amplio. Explica que la entrada de la conducción cuenta con un aliviadero de 36 metros diseñado para que, cuando el caudal supere los 100 metros cúbicos por segundo, el excedente siga circulando por el cauce actual hacia Aldaia.
Ese detalle es precisamente lo que genera incertidumbre. Los vecinos insisten en que la nueva infraestructura no puede considerarse una garantía absoluta, ya que el barrio arrastra además un problema propio de drenaje urbano que ninguna gran obra hidráulica resolverá por sí sola.
La adjudicación del contrato y la publicación del proyecto definitivo serán los próximos pasos que marcarán el nivel de confianza, o de conflicto, entre la administración y los residentes del Cristo.
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