Una turbonada de extrema violencia azotó la isla de Menorca en la madrugada del jueves al viernes, dejando árboles caídos, tejados arrancados, embarcaciones en apuros y un paisaje de daños que los servicios de emergencias han tenido que ir despejar desde primera hora de la mañana.

La tormenta entró por Eivissa en torno a las nueve de la noche del jueves y, tras cruzar Mallorca, llegó a Menorca cerca de la medianoche. Se desplazó de sur a norte y cebó con especial furia en la zona de levante, mientras que en el extremo occidental de la isla, Ciutadella apenas percibió el fenómeno más allá de los relámpagos visibles en el horizonte.
La estación meteorológica del Aeropuerto de Menorca registró a las 0:30 horas una racha de viento de 121 kilómetros por hora. Ese dato resume la brutalidad de lo ocurrido: en pocas horas, los niveles de alerta pasaron del amarillo al naranja, y del naranja al rojo entre la una y las tres de la madrugada.
Las imágenes que circularon por las redes sociales desde primera hora lo decían todo: motocicletas tumbadas en la Avenida Vives Llull de Maó, un pino de grandes dimensiones desplomado en la Esplanada bloqueando el paso de vehículos, contenedores desplazados y mobiliario exterior esparcido por las calzadas. Los bomberos trabajaron durante horas para retirar ramas caídas y restablecer la circulación en las calles de la capital.
El mar también castigó con fuerza. Cientos de embarcaciones que fondean en la costa insular durante el mes de agosto pasaron momentos de serio peligro. La tarde del jueves ya quedó embarrancado un velero en aguas de Binissafúller, antes incluso de que la tormenta alcanzara su punto más álgido.
Entre quienes vivieron la situación de cerca estuvo el empresario Martin Varsavsky, que lo narró desde su finca al sur de Alaior: aseguró que un árbol fue derribado y que hubo daños en la propiedad, aunque confirmó que todos los que estaban en el lugar se encontraban bien.
Con la llegada de la luz del día, la isla toma conciencia del alcance real de los destrozos. Los servicios municipales y los equipos de emergencias continúan trabajando sobre el terreno para evaluar los daños y recuperar la normalidad en una jornada que arranca marcada por las consecuencias de una de las noches más violentas del verano en Menorca.
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