Miranda de Ebro ya tiene sobre la mesa los primeros datos de su estudio municipal sobre contaminación acústica. Las conclusiones del informe preliminar apuntan a la calle Vitoria y al Casco Viejo como los puntos más ruidosos de la ciudad, con el tráfico rodado como principal responsable del problema.

El documento, elaborado por el área municipal de Medioambiente tras meses de trabajo, mediciones con sonómetros por toda la ciudad y consultas previas a vecinos y asociaciones, revela que en el entorno de la rotonda de la ‘M’, al final de la calle Vitoria, cerca de 5.000 personas conviven a diario con niveles sonoros que pueden rozar los 75 decibelios.
La concejala responsable del área, María Cueva, explica que el estudio ha valorado tanto la intensidad del ruido como el número de residentes afectados. A partir de esos dos indicadores, el tráfico rodado se confirma como la fuente de contaminación acústica más extendida, con especial incidencia en la calle Real Aquende, en la Parte Vieja, y en la propia calle Vitoria. Con valores más moderados pero también presentes aparecen la Ronda del Ferrocarril, la carretera de Logroño, la avenida Europa y la calle Condado de Treviño.
A ese problema se suma el ruido generado por el ferrocarril, que según el mapa provisional afecta a al menos un millar de mirandeses, principalmente en horario diurno. La edil reconoce que esa cifra podría quedarse corta, ya que el trayecto de las vías atraviesa zonas como El Crucero donde los edificios perciben claramente el paso de los trenes.
Para hacer frente a esta situación, Cueva apunta varias líneas de actuación. En lo que respecta al tráfico, propone extender el uso de asfalto fonoabsorbente y limitar la circulación de vehículos en el Casco Viejo. Respecto al ferrocarril, el Ayuntamiento estudia reclamar a Adif la instalación de pantallas sonoras, una medida que la concejala considera efectiva y de coste asumible.
En cuanto al ruido industrial, el informe no lo señala como un factor determinante en el núcleo urbano. Su impacto se concentra en los polígonos y tiene escasa repercusión directa sobre los barrios residenciales, aunque el tráfico pesado asociado a las empresas sí queda recogido dentro del apartado de tráfico rodado.
El Ayuntamiento prevé revisar en detalle el borrador antes de diseñar un plan de actuación definitivo. La intención es que ningún barrio quede fuera del análisis, incluidas zonas periféricas como Los Ángeles, El Crucero o Las Matillas, donde el número de afectados es menor pero los niveles de ruido pueden ser igualmente problemáticos.
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