Los operarios de la empresa navarra Erri Berri han puesto en marcha esta semana los primeros trabajos de desescombro en la antigua Casa Cuartel de Vadillos, un edificio que lleva sin uso desde 2007 y cuya demolición abrirá la puerta a un nuevo bloque de viviendas protegidas en pleno corazón del barrio vallisoletano.

Las labores iniciales se centran en vaciar el interior del inmueble: carpintería de madera, colchones, muebles y otros enseres acumulados durante años están siendo retirados para su posterior clasificación y reciclaje. Todo el material sale por la entrada de la calle Doctor Moreno en camiones con contenedores que se suceden a lo largo de la jornada.
Una vez concluida esta primera fase de limpieza, entrará la maquinaria pesada para derribar el edificio de tres alturas y acondicionar el solar. Los trabajos de demolición se extenderán durante seis meses.
La Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León adjudicó el contrato a Erri Berri por 240.000 euros, casi la mitad del presupuesto inicial de 472.000 euros, tras imponerse a otras siete empresas licitadoras.
El solar, de 664 metros cuadrados y con forma de L entre las calles Silió y Doctor Moreno y la Plaza de los Vadillos, quedará completamente libre tras el derribo. Sobre él se levantará un edificio de siete plantas sobre rasante, semisótano incluido, con 48 viviendas protegidas de uno, dos y tres dormitorios destinadas a la venta para jóvenes. El inmueble contará además con 20 plazas de aparcamiento y un patio interior con zona de juegos infantiles.
El presupuesto de construcción ronda los seis millones de euros y el plazo de ejecución se estima en 23 meses. Las empresas interesadas en presentar ofertas tienen hasta el 14 de septiembre para hacerlo.
El Ayuntamiento de Valladolid aprobó la licencia de obras el pasado 28 de abril. La actuación supone además una buena noticia para el centro de salud Pilarica-Circular, situado junto a la parcela: una parte del terreno quedará reservada para su futura ampliación. Este centro atiende a unas 30.000 personas y llevaba años desbordado.
El antiguo cuartel, cedido por el régimen franquista en 1945 como conjunto de viviendas protegidas y reconvertido después en acuartelamiento de la Guardia Civil, cierra así un largo capítulo de abandono que los vecinos del barrio llevaban años reclamando que se superara.



