La Plaza de las Brígidas de Valladolid ha amanecido este lunes con maquinaria pesada y vallas de obra. Arranca así una reforma largamente esperada que pretende devolver a este enclave del centro histórico su carácter peatonal y verde, enterrado bajo el asfalto desde los años 70.

La intervención forma parte de la iniciativa municipal Repensar las plazas y se prevé que sirva de modelo para las futuras actuaciones en las plazas de San Pablo y San Miguel. El proyecto elegido es el denominado Claustro vivo, obra del arquitecto César Jiménez, que se impuso entre otras 17 propuestas presentadas a concurso. La empresa Mestolaya se encargará de ejecutarlo tras recibir la adjudicación el pasado 9 de junio.
El nombre del proyecto no es casual. La idea es crear un paseo perimetral arbolado que rodee un jardín central y evoque la estructura de un claustro, un espacio que, según el propio arquitecto, invite al paseo y a la contemplación del entorno monumental.
La obra cuenta con un presupuesto de 947.217 euros y un plazo de ejecución de seis meses. Actuará sobre una superficie total de 4.192 metros cuadrados. Además del remodelado del espacio público, incluye la sustitución de dos tramos del colector de saneamiento, la renovación del alumbrado y la integración de vegetación autóctona que genere zonas de sombra.
Uno de los cambios más visibles será la desaparición de unas 30 plazas de aparcamiento. La circulación rodada quedará restringida al lateral de la calle San Ignacio, mientras el resto de accesos se reservarán únicamente para vados. El alcalde Jesús Julio Carnero ya ha anunciado que esas plazas perdidas se compensarán con hasta 40 nuevos aparcamientos en superficie en el entorno de la Ciudad de la Justicia, elevando el total en esa zona a 160.
La plaza recuperará así el arbolado alineado que tuvo antes de la reforma de los años 70, cuando el coche fue el gran protagonista y la zona perdió su fisonomía original.
El mobiliario urbano rendirá homenaje al escritor vallisoletano Miguel Delibes, cuya fundación tiene su sede en el cercano Palacio Licenciado Butrón. Se instalará un quiosco para el intercambio de libros y se habilitarán códigos QR que permitirán a los vecinos y visitantes acceder a información sobre el autor al escanearlos con el móvil.
Una plaza que lleva décadas siendo aparcamiento aspira a convertirse en uno de los pulmones verdes del corazón de Valladolid.
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