El hundimiento del suelo de una bajera obliga a realojar a tres familias en Calahorra

El derrumbe del suelo de una bajera en la calle El Sol dejó este viernes sin hogar temporal a tres familias del inmueble situado en el número 54 de esa vía céntrica de Calahorra. Los servicios de emergencias actuaron con rapidez y el incidente no dejó ningún herido, aunque los daños materiales obligaron a adoptar medidas inmediatas.

El incidente se produjo durante la mañana de este viernes cuando el suelo de la bajera del edificio cedió de forma inesperada. La sacudida afectó a la estructura del inmueble lo suficiente como para que las autoridades competentes determinaran que los vecinos no podían permanecer en sus viviendas hasta que se evaluara el alcance real de los daños.

Los tres núcleos familiares que residían en el edificio fueron asistidos por los servicios municipales y realojados en otros espacios mientras se llevan a cabo las comprobaciones técnicas necesarias. Ninguno de los afectados sufrió lesiones, lo que fue recibido con alivio tanto por los propios vecinos como por los equipos que acudieron al lugar.

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El inmueble, de propiedad privada, cuenta con varias plantas y la bajera hundida se encontraba en la planta baja del bloque. Las causas exactas del hundimiento están aún por determinar, aunque los técnicos que inspeccionaron el lugar comenzaron a trabajar de inmediato para esclarecer el origen del fallo estructural.

Este tipo de incidentes pone de relieve la importancia del mantenimiento periódico de los edificios más antiguos, especialmente en zonas del casco urbano donde las construcciones acumulan décadas de uso. En el caso de Calahorra, las autoridades locales han insistido en los últimos años en la necesidad de que los propietarios realicen revisiones regulares de sus fincas.

La calle El Sol, una de las arterias del centro de la ciudad, registró cierta afluencia de curiosos y vecinos preocupados durante las horas posteriores al suceso, aunque el tráfico y la actividad cotidiana de la zona no se vieron especialmente interrumpidos.

Las familias afectadas permanecen a la espera de que las inspecciones concluyan y se determine si el edificio puede ser habitado de nuevo en el corto plazo o si será necesario acometer obras de refuerzo antes de que los vecinos puedan regresar a sus hogares.