La nueva estación de la Línea 9 de Metro de Madrid, prevista para dar servicio a los grandes desarrollos urbanísticos del sureste de la capital, sufre un nuevo contratiempo. Una empresa excluida del proceso de licitación ha presentado un recurso contencioso administrativo que ha obligado a suspender el procedimiento de adjudicación hasta que la justicia se pronuncie.

El Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid acordó el pasado 18 de agosto la paralización del proceso tras aceptar la medida cautelar solicitada por Proes Consultores, una consultora de ingeniería y arquitectura que fue expulsada del concurso por presentar una oferta considerada anormalmente baja, calificada como «baja temeraria».
La empresa recurrió la decisión adoptada el 31 de julio por la Mesa de contratación, que excluyó varias propuestas por ese mismo motivo. Ahora será el tribunal quien resuelva si esa exclusión estuvo justificada o no.
Desde la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras han explicado que el proceso tan solo afecta a los plazos previstos y que el retraso será de aproximadamente dos meses en la adjudicación del contrato para la redacción del proyecto constructivo.
No es la primera vez que esta infraestructura tropieza. El contrato ya quedó desierto en dos ocasiones anteriores, lo que llevó al Gobierno regional a licitarlo por tercera vez a principios de año, esta vez doblando el presupuesto base hasta los 825.873 euros, con el objetivo de hacer la oferta más atractiva para las empresas del sector.
La futura estación, que se situaría entre Puerta de Arganda y Rivas Urbanizaciones, fue anunciada por la presidenta Isabel Díaz Ayuso en octubre de 2022. Su construcción es considerada clave para atender las necesidades de movilidad de más de 300.000 vecinos que en los próximos años poblarán los seis grandes desarrollos del sureste: Los Cerros, El Cañaveral, Los Ahijones, Los Berrocales, Ensanche de Vallecas y Valdecarros.
Solo en Los Ahijones se prevén cerca de 19.000 viviendas, y Los Berrocales podría superar las 22.000. La nueva parada permitiría a la Línea 9, que ya mueve más de 255.000 viajeros al día, contar con 30 estaciones y actuar como intercambiador con el futuro Bus Rapid Transit que recorrerá un bulevar de 16 kilómetros conectando todos estos barrios.
El plazo inicial apuntaba a tener la estación lista en 2029. Con cada nuevo obstáculo, esa fecha se aleja un poco más para los miles de futuros madrileños que esperan transporte público antes de mudarse.
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