Fornillos honra con una placa a los vecinos que combatieron el fuego con cubos y azadas el pasado 29 de julio

Fornillos no quiso olvidar. El pequeño municipio zamorano celebró este sábado un emotivo acto de reconocimiento a quienes, hace apenas un mes, decidieron quedarse a pelear contra las llamas cuando el incendio originado en las proximidades de Fermoselle avanzaba sin piedad hacia sus casas.

Fornillos honra con una placa a los vecinos que combatieron el fuego con cubos y azadas el pasado 29 de julio

La localidad aprovechó la celebración de la IV Jornada de Poesía dedicada al poeta sayagués Justo Alejo para descubrir, a iniciativa de los propios vecinos, una placa colocada en la fuente del parque. Sobre la piedra que señala el agua quedaron grabadas estas palabras: «En agradecimiento a todos los que sin medios, pelearon con el fuego. —29 de julio de 2026—. Fornillos vive.»

Pocas palabras. Pero cargadas de todo lo que aquel día supuso.

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El 29 de julio amaneció como cualquier otro día de verano. Horas después, la evacuación era una necesidad urgente y el humo se acercaba a las casas del pueblo. En ese momento, algunos vecinos tomaron una decisión difícil de explicar desde fuera: quedarse.

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No contaban con medios profesionales. Tenían cubos, palas, azadas, mochilas de fumigación cargadas con agua de bidones y tractores. Con eso hicieron frente a las llamas durante horas, mojando los alrededores de las viviendas, apagando rescoldos y arañando la tierra con maquinaria agrícola para intentar levantar barreras que frenaran el avance del fuego.

El incendio llegó al pueblo. Una lengua roja se abrió paso entre el humo y la ceniza. Y allí siguieron los vecinos, extenuados, moviéndose por instinto. Apagar. Correr. Mojar. Volver. Ganar unos metros. Proteger otra vivienda.

El paisaje que rodea Fornillos todavía muestra las cicatrices de aquella jornada. El monte ennegrecido recuerda lo cerca que estuvo el desastre de ser aún peor. Pero las paredes de piedra siguen en pie. Y detrás de muchas de ellas continúa habiendo vida.

La placa descubierta este sábado no es solo un homenaje. Es también una declaración colectiva frente a los años de reclamos vecinales sobre la falta de prevención, el abandono del monte y los veranos cada vez más secos y peligrosos.

Fornillos vive. Pese al fuego. Pese a las pérdidas. Porque hubo quienes decidieron defenderlo.