Brihuega vivió este fin de semana el punto y final de unos días que, un año más, pusieron a prueba la capacidad de acogida de este municipio de la provincia de Guadalajara. La localidad alcarreña dijo adiós a sus fiestas patronales con el espectáculo más visual y esperado: una batalla campal de tomates que reunió a cientos de participantes en sus calles.

El balance general de las jornadas festivas no puede ser más positivo. Vecinos y visitantes coinciden en que la programación estuvo a la altura de las expectativas, con actividades para todos los públicos y una afluencia que desbordó las previsiones en los momentos más señalados del calendario festivo.
La batalla de tomates, que se ha convertido en uno de los reclamos más populares del verano en la provincia, volvió a congregar a numerosos participantes llegados desde distintos puntos de Guadalajara y de fuera de la región. El ambiente fue festivo y la organización funcionó con fluidez, según destacaron los propios asistentes.
Durante los días previos, Brihuega también acogió conciertos, actos religiosos, actividades deportivas y las tradicionales verbenas nocturnas que llenaron sus plazas hasta altas horas de la madrugada. La gastronomía local tuvo también su protagonismo, con bares y restaurantes trabajando a pleno rendimiento durante toda la semana.
Las calles del casco histórico, uno de los más bonitos y bien conservados de la provincia, vistieron sus mejores galas para recibir a los forasteros que se acercaron a conocer la localidad aprovechando el tirón festivo. Muchos de ellos llegaban por primera vez y se marcharon con ganas de repetir.
Las fiestas de Brihuega se consolidan así como uno de los eventos del verano más destacados en la provincia de Guadalajara, capaces de poner en el mapa a un municipio que, a lo largo del año, también atrae turistas gracias a sus campos de lavanda y su rico patrimonio histórico.
Ahora, con los adornos recogidos y las calles limpias de nuevo, Brihuega vuelve a su ritmo habitual. Hasta el año que viene.



