La noche del 22 de agosto convirtió la Plaza Mayor de Alba de Tormes en un escenario de rock en toda regla. Tres de Picas ofreció un concierto eléctrico y contundente que repasó décadas de música española ante un público entregado desde el primer acorde.

No hubo lugar para las medias tintas. La banda salió al escenario con las guitarras eléctricas como protagonistas absolutas y una base rítmica que dejó claro desde el primer momento cuál iba a ser el tono de la velada: potencia, canciones reconocibles y mucho rock.
La formación estuvo compuesta por Javier Abeledo a la guitarra y la voz, Jaime Álvarez en guitarra y arreglos, Pablo Criado a la batería y Jesús González al bajo. La gran novedad de la noche fue la incorporación de Jaime Jiménez al saxo, que debutó como nuevo integrante del grupo y añadió un matiz fresco a un repertorio de por sí sólido.
El concierto arrancó con Princesa, el clásico de Joaquín Sabina grabado junto a Viceversa en 1985, y a partir de ahí no hubo freno. Sonaron temas de La Guardia, Los Secretos, Nacha Pop y Duncan Dhu, canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones y que el público de Alba de Tormes coreó sin que nadie tuviera que pedírselo.
La intensidad fue creciendo según avanzaba la noche. Platero y Tú, Fito y Fitipaldis, Loquillo y El Último de la Fila protagonizaron una secuencia de temas que encendió aún más al público. El rock urbano de los noventa se mezcló con los himnos de los ochenta sin que la energía decayera en ningún momento.
El cierre del repertorio incluyó canciones de Rosendo, Extremoduro y Los Suaves, con Dolores se llamaba Lola como uno de esos temas que van más allá del rock y se han instalado definitivamente en el imaginario popular de las fiestas de cualquier ciudad española.
La villa ducal volvió a demostrar que la música en directo encuentra en su Plaza Mayor un marco inmejorable, y que cuando el repertorio está bien escogido y la banda sabe lo que hace, el público responde. Tres de Picas cumplió con creces esa noche de verano.



