El Real Valladolid suma su segunda derrota sin ver portería y vuelve a naufragar fuera de casa

El Real Valladolid continúa sin encontrar el camino en este inicio de Liga. Los pucelanos cayeron este sábado en Ipurua ante el Éibar por 1-0 y encadenan dos derrotas consecutivas sin haber marcado un solo gol. Una primera parte prometedora se desinfló por completo tras el descanso, y el equipo de Escribá pagó caro su falta de ambición en la segunda mitad.

El Real Valladolid suma su segunda derrota sin ver portería y vuelve a naufragar fuera de casa

El guión resultó demasiado familiar. El Pucela fue superior en la primera parte, con mayor control del balón y mejores llegadas, pero volvió a estrellarse contra su propia ineficacia. Latasa, de nuevo titular por delante de Van Duiven, desperdició dos ocasiones clarísimas que habrían cambiado el rumbo del partido. Garri y De Rooij, que debutaba como titular, también lo intentaron sin suerte ante un Magunagoitia acertado bajo palos.

El problema es que al equipo blanquivioleta le cuesta un mundo convertir su dominio en gol. No tiene velocidad, no tiene verticalidad y le falta el factor sorpresa en los últimos metros. Y cuando los rivales logran en segundos lo que ellos no consiguen en toda una primera parte, la situación empieza a ser preocupante.

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Tras el descanso, el Real Valladolid desapareció del partido. No presionó, no creó y se mostró conformista hasta que llegó el castigo. Álvaro Rodríguez, lateral derecho del Éibar, aprovechó un descuido defensivo en una contra para plantarse solo ante Aceves y marcar el 1-0. Garri había subido, Chacón no tapó su hueco y el equipo local firmó el tanto que decidiría el encuentro.

Los cambios llegaron tarde y no tuvieron efecto. Arnu y Van Duiven entraron por Latasa y Yeray para jugar por fin con dos puntas, pero el equipo ya estaba desconectado. Aceves evitó el 2-0 con una doble parada ante Iván Gil en una contra, y así se llegó al pitido final.

Escribá deberá dar respuestas urgentes. Su equipo no ha marcado en los dos primeros partidos de Liga, ha perdido ambos como visitante y el siguiente compromiso es de nuevo a domicilio, en Cádiz. La racha fuera de casa sigue siendo preocupante y la paciencia de la afición blanquivioleta tiene un límite.

Tres salidas seguidas, cero goles, dos derrotas. El Pucela necesita despertar pronto.