La apertura parcial de la Autovía del Duero dispara la alarma en los pueblos del entorno: «Nos han desviado el problema a nosotros»

La inauguración de 31 kilómetros de la A-11 en Valladolid, celebrada este sábado con la presencia del ministro de Transportes Óscar Puente, trae consigo una cara menos festiva para los municipios del entorno, que afrontan con inquietud el aumento de tráfico que los nuevos desvíos provocarán en sus carreteras y cascos urbanos.

La apertura parcial de la Autovía del Duero dispara la alarma en los pueblos del entorno: "Nos han desviado el problema a nos

El principal foco de tensión se concentra en Pesquera de Duero. Al salir de la autovía por el enlace de San Bernardo, los vehículos deben circular por la carretera provincial VP-3001 y cruzar el propio casco urbano del pueblo. Su alcalde, José Luis Martínez, no oculta el malestar: «No nos parece bien que nos hayan metido a nosotros el problema de por medio». El problema se agrava porque la vendimia, que este año ha arrancado antes de lo previsto, suma ya un tráfico pesado notable en la zona, donde operan cerca de un centenar de bodegas.

Con todo, Martínez intenta mantener la calma tras las explicaciones recibidas desde la Subdelegación del Gobierno. Los vehículos pesados quedarían restringidos a la N-122, de manera que el incremento real por la carretera provincial podría situarse en unos 500 vehículos adicionales, una cifra que el regidor cree que la vía «podrá absorber, pese a las dificultades».

Noticias de Valladolid en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

En Peñafiel, el alcalde Roberto Díez también expresa su preocupación. Los conductores que llegan por los desvíos provinciales deben reincorporarse a la N-122 a la altura de esta localidad para continuar hacia Soria, lo que genera una concentración de tráfico que inquieta especialmente de cara al inicio del curso escolar en septiembre. «Son muchas las personas que cogen el desvío para acceder al instituto y hay mucho tráfico y habrá más en los próximos meses», advierte Díez, señalando un riesgo directo para la seguridad de los vecinos más jóvenes.

Más al oeste, en Quintanilla de Arriba, el alcalde Juan Carlos Gila apunta directamente a la causa raíz de toda esta situación: el viaducto sobre el río Duero que permanece inacabado. «Estamos a la expectativa de que se termine la obra y así podamos acabar con el chorreo de accidentes mortales y los atropellos a la fauna, que al día suceden un par», denuncia. El Ministerio ha fijado el final de esas obras para finales de este mismo año 2026.

Hasta entonces, quienes viajen hacia Valladolid deberán combinar la VA-101 y la VP-3001 para enlazar en San Bernardo con la autovía. Una solución provisional que, para los pueblos del camino, tiene todo el aspecto de un problema permanente.