Villaflor, una pequeña localidad del municipio zamorano de Muelas del Pan, vivió durante seis días una auténtica transformación. Sus apenas 14 vecinos habituales vieron cómo el pueblo recuperaba el pulso gracias al regreso masivo de emigrantes y sus descendientes, que elevaron la población por encima de los 300 durante la semana grande de las fiestas patronales de San Mateo.

Un fenómeno que se repite cada año y que los propios vecinos califican de milagro, porque durante el resto del año Villaflor no cuenta ni con bar ni con tienda. El bar de fiestas instalado para la ocasión fue, según reconocen desde el propio pueblo, uno de los grandes motores del ambiente y la convivencia.
Los niños se convirtieron en los auténticos protagonistas de la semana. Hubo deslizadera de agua en el día grande para combatir las altas temperaturas, meriendas para los más pequeños y actividades pensadas para todas las edades. Los mayores tampoco se quedaron sin su espacio: una final del campeonato de tute, un partido de fútbol en el pabellón cubierto Francisco Añez de Muelas del Pan y el homenaje a los jubilados en el restaurante Tomasita del Centro de Turismo Rural El Vedal, sufragado por el Ayuntamiento de Muelas del Pan.
El día grande arrancó con misa solemne, comida familiar y una tarde cargada de actividades. Por las noches, Villaflor demostró que también sabe presumir de verbena: tres veladas nocturnas amenizaron la semana, dos de ellas con orquesta en directo, Ángelus y Media Luna, y una tercera con la disco móvil Última Fase. La última noche cerró con una degustación de chocolate caliente con bizcochos.
El programa incluyó también cena popular en la plaza, concurso de disfraces, juegos tradicionales y la representación de la comedia De sorpresa en sorpresa a cargo del grupo Fantasía. El broche de oro lo puso, como cada año, el concurso de repostería y de tortillas de patatas elaboradas por los propios vecinos.
Los vecinos destacan el papel del alcalde pedáneo, Fran Lorenzo, como impulsor de unas fiestas que mejoran año a año. Él, a su vez, agradece la implicación de todos.
Villaflor es uno de los pueblos con más historia de la provincia. Situada en la margen derecha del Esla, en tierras alistanas, la construcción del embalse entre 1929 y 1935 la aisló para siempre de su antigua pertenencia administrativa y religiosa a San Pedro de la Nave. Desde 1994, cuenta con templo propio dedicado a San Boal.
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