Sigüenza llena de luz sus calles medievales en una procesión que impulsa su candidatura a la UNESCO

Cientos de vecinos y visitantes acompañaron este domingo por la noche a la Virgen de la Mayor en su recorrido por el casco histórico de Sigüenza, en una de las celebraciones más antiguas y emotivas del calendario festivo seguntino.

Sigüenza llena de luz sus calles medievales en una procesión que impulsa su candidatura a la UNESCO

Al caer la noche, la imagen de la patrona, una talla del siglo XIII, salió de la Catedral sobre una carroza adornada con flores y escoltada por el monumental rosario de faroles que desde hace décadas identifica a esta procesión. El cortejo recorrió las calles Medina, San Roque, el Paseo de la Alameda, Humilladero y Cardenal Mendoza antes de regresar al templo, dejando una estampa difícil de olvidar entre claroscuros sobre las piedras centenarias de la ciudad.

La Banda de Sigüenza, la Cofradía de la Virgen de la Mayor, los representantes de las fiestas y las peñas seguntinas formaron el cortejo junto a los fieles que portaron a hombros los cinco misterios del Rosario, realizados en metal y cristal. El tañido de las campanas de la Catedral y el rezo del Santo Rosario se mezclaron con la música mientras desde balcones y aceras la gente seguía el paso de la patrona.

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La celebraci´on contó con una notable presencia institucional. El obispo diocesano, Julián Ruiz Martorell, presidió los actos religiosos, y entre los asistentes estuvieron el presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido, diputados nacionales, senadores, representantes provinciales y la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, al frente de la Corporación municipal.

Esta edición tuvo además un significado especial: se cumple el 120 aniversario de la coronación de la Virgen de la Mayor, celebrada el 17 de agosto de 1906. El lema de los cultos de este año, tomado de la carta de San Pablo a los Filipenses, rezó así: «Vosotros habéis de ser mi corona». La corona y el manto bordado por las religiosas Ursulinas para aquella ceremonia se conservan hoy en el relicario de la Catedral.

La devoción a la Virgen de la Mayor está documentada desde 1493, lo que convierte a esta procesión en una de las tradiciones más longevas de la provincia de Guadalajara.

El acto sirvió también como escaparate del patrimonio vivo que Sigüenza y Atienza defienden en su candidatura conjunta del Paisaje Dulce y Salado a Patrimonio Mundial de la UNESCO, que el pasado abril avanzó a la fase de informe preliminar. Una noche de faroles que, más allá de la fe, recuerda por qué estas tierras merecen el reconocimiento del mundo.