La localidad burgalesa de Baños de Valdearados celebró este fin de semana una nueva edición de su mítica Fiesta de Baco, que este año ha dado el salto a las redes sociales para llegar a miles de seguidores más allá de las fronteras de Castilla y León.

Entre mosaicos romanos, tamborileros y lluvias de flores, la villa de Santa Cruz acogió una celebración que combina historia, teatro y buen vino en una de las citas más singulares del calendario festivo de la provincia de Burgos.
La jornada arrancó con un ritual de invocación protagonizado por doce actores del grupo de teatro Destellos, que ofrecieron sangre de cabrito, vino y harina para invocar al dios de la fiesta. Fue entonces cuando se reveló la identidad de la tríada protagonista: Alberto, joven vecino del pueblo que repite como Baco tras su debut el año pasado, y el matrimonio formado por Óscar y Noelia, de Baños y Tubilla del Lago, que tomaron el relevo como el sátiro Ampelo y la bella Ariadna.
Los tres llegaron en carruaje para leer un pregón cargado de ironía y actualidad, en el que no faltaron referencias al juicio de Ábalos, el color de pelo de Trump o los casos de corrupción que han salpicado la política española. El emotivo momento de la noche llegó con un minuto de ovación en recuerdo de Sergio Corral.
La organización, en manos de la asociación cultural Dios Baco y renovada con un equipo de gente más joven, estrenó este año página web y ha visto cómo el evento se ha hecho viral en TikTok, atrayendo curiosos desde países como México.
Más allá del espectáculo central, 37 puestos de artesanía animaron las calles del pueblo, donde los visitantes pudieron admirar recreaciones de joyería romana elaboradas con rigor arqueológico. Gladiadores, termas, lanzamiento de uvas y sandalias y animadas comilonas completaron una jornada que, según los organizadores, congregó a unas 650 personas en la bacanal, dentro de una horquilla histórica de entre 5.000 y 6.000 asistentes totales al evento.
Como resumió con acierto uno de los soldados romanos que desfilaron por las calles: hay cosas que no se explican, hay que vivirlas.



