Cuando el arroyo del Conde se desbordó la tarde del 30 de agosto de 1926, Polán quedó marcado para siempre. Un siglo después, el municipio toledano recupera la memoria de aquella tragedia que arrebató la vida a cinco de sus vecinos: dos niñas, un niño y dos jóvenes pertenecientes a dos familias del pueblo.

Entre las seis y las siete de la tarde de aquel lunes, una tormenta descargó con tal violencia aguas arriba que desencadenó unas inundaciones devastadoras. Treinta casas quedaron destruidas y el agua arrastró consigo vidas, enseres y el propio puente del pueblo. Fue, según quienes han investigado el suceso, el desastre natural más grave que vivió la provincia de Toledo durante todo el siglo XX.
Los tres hermanos Paniagua Lozano murieron sepultados bajo los escombros de su propia casa cuando el derrumbe los sorprendió sobre un poyo donde su madre intentaba ponerlos a salvo. Las hermanas García Rojas Fernández, de 16 y 11 años, fueron arrastradas por la corriente al ceder un tabique exterior. Sus cuerpos no aparecieron hasta casi dos semanas después, arrastrados hasta el río Tajo.
Durante décadas, el dolor llevó al silencio. Las madres que perdieron a sus hijos aquella tarde optaron por no hablar nunca más de lo ocurrido. Aquellos recuerdos quedaron encerrados durante generaciones.
Ahora, el meteorólogo y vecino de Polán David López-Rey y el realizador Jorge de Paz han trabajado para que ese silencio no se convierta en olvido definitivo. López-Rey ha reeditado su libro sobre la riada coincidiendo con el centenario, y ambos presentarán el cortometraje documental que recoge testimonios, historias familiares y expresiones culturales que sobrevivieron al paso del tiempo.
Entre ellas destaca una copla compuesta en 1926 por un vecino conocido como el Arreglao, que fue transmitiéndose oralmente de generación en generación. El director de la Banda Municipal de Polán ha preparado un arreglo musical de esa pieza para incorporarla al documental y preservar así este patrimonio oral del pueblo.
El Ayuntamiento de Polán ha organizado una serie de actos conmemorativos para los días 29 y 30 de agosto, que incluyen la presentación del libro, la proyección del documental y la inauguración de una placa en homenaje a las cinco víctimas y a todos los damnificados por la catástrofe.
Cien años después, Polán devuelve la voz a quienes el agua y el tiempo quisieron silenciar.
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