El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, lanzó ayer un desafío público al ministro de Transportes y exalcalde de la ciudad, Óscar Puente, tras conocerse que este renuncia a encabezar la lista del PSOE en las próximas elecciones municipales de 2027.

Carnero realizó estas declaraciones al término de una rueda de prensa sobre asuntos municipales, cuando los periodistas le preguntaron por la decisión de Puente de no concurrir como cabeza de lista. El alcalde no tardó en responder con contundencia y no sin cierta ironía, refiriéndose al exregidor como «el innombrable».
«Le espero para que confronte conmigo en las elecciones municipales. Si se atreve o no, es cosa de él», afirmó Carnero, dejando claro que no teme ningún tipo de competencia electoral y que aguarda con confianza el ciclo de comicios que se avecina.
También se le preguntó al alcalde por los rumores que apuntan a Puente como posible sucesor de Pedro Sánchez al frente del Gobierno central. La respuesta fue escueta y con distancia: «Lo que haga me parece muy bien y lo que deje de hacer también me parece muy bien».
Más allá del pulso político, Carnero también abordó otra de las polémicas que sacuden la actualidad vallisoletana: el derribo de los pilares y la verja histórica de la estación de tren Campo Grande. El alcalde calificó la actuación del Ministerio de Transportes de «desfachatez» y apuntó directamente a la gestión del equipo municipal anterior, que según él no protegió debidamente esos elementos al aprobar el Plan General de Ordenación Urbana vigente hasta hace poco.
«El daño ya está hecho», sentenció Carnero, sin dejar margen a más debate sobre una cuestión que ha generado malestar entre numerosos vecinos de la ciudad preocupados por la preservación del patrimonio ferroviario.
Cabe recordar que Patrimonio autorizó en su momento los trabajos argumentando que las actuaciones no afectaban a restos de valor arqueológico relevante, y que los únicos hallazgos encontrados fueron canalizaciones de drenaje del siglo XIX que, según los informes técnicos, no eran susceptibles de conservación. Con ese aval, las obras de la nueva estación siguen adelante.
La jornada dejó un Carnero combativo, pendiente tanto del tablero político como de los frentes urbanísticos que marcarán los próximos meses en Valladolid.



