Los residentes del barrio santanderino de San Román están sufriendo un verano especialmente duro. El motivo no es el calor, sino los olores insoportables que emite la depuradora local, una situación que se ha agravado en las últimas semanas hasta el punto de que muchos vecinos evitan salir a la calle o acercarse a determinadas zonas del barrio.

Los testimonios se repiten con la misma queja. José Ramón Ortiz cuenta que intenta no pasar cerca de las instalaciones cuando sale a pasear porque el olor es peor que nunca. María Luz González asegura que el hedor se percibe a bastante distancia y que resulta muy incómodo en el día a día.
Desde la asociación de vecinos San Román en Acción confirman que las quejas han sido constantes durante todo el verano. Su vocal, José Ruiz, explica que cada vez que cambia la dirección del viento llegan nuevos avisos de distintas zonas del barrio. Además, señala que el problema no se limita al entorno inmediato de la depuradora, sino que también se percibe en las calles por donde discurren las conducciones del saneamiento autonómico.
La Dirección General de Aguas del Gobierno de Cantabria reconoce la situación y apunta a varias posibles causas: las altas temperaturas, la falta de lluvias y, como hipótesis que aún se está investigando, una posible intrusión de agua de mar que podría estar agravando los olores.
La directora general de Aguas, María Tejerina, asegura que ya se está trabajando en una solución. El nuevo contrato de mantenimiento de la planta, cuyo pliego saldrá en los próximos días a licitación, incluye la ampliación del sistema de desodorización a todas las fases del proceso, así como la realización de estudios olfatométricos periódicos. El objetivo es que lo que ha ocurrido este verano no se repita el próximo año.
El problema es que los plazos administrativos no permiten una solución inmediata. Primero hay que licitar, luego adjudicar y finalmente ejecutar las obras. Mientras tanto, los vecinos tendrán que seguir aguantando.
No hay que olvidar que la depuradora acaba de recibir una inversión de más de cinco millones de euros con obras finalizadas a finales del año pasado, lo que hace aún más frustrante para los residentes que el olor siga siendo tan intenso.
La asociación vecinal tiene pendiente una reunión con la Concejalía de Medio Ambiente para trasladar las quejas, aunque la gestión de la instalación depende directamente del Gobierno regional.
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