Logroño se convierte en lienzo al aire libre con los talleres de dibujo urbano de Begoña Sáinz de Murieta

Los rincones más emblemáticos de Logroño volverán a ser el escenario de una propuesta artística que une turismo, aprendizaje y disfrute. Begoña Sáinz de Murieta celebrará los días 4, 5 y 6 de septiembre el último taller de urban sketch del verano, una actividad que desde 2016 atrae a visitantes de media España y del sur de Francia.

Logroño se convierte en lienzo al aire libre con los talleres de dibujo urbano de Begoña Sáinz de Murieta

El proyecto, conocido como La Rioja Turismo y Dibujo, lleva más de una década ofreciendo a los participantes una manera diferente de descubrir la ciudad: cuaderno en mano y lápiz en ristre. La plaza del Mercado, la iglesia de Palacio, el Revellín o el parque del Ebro son algunos de los puntos donde los asistentes se detienen, observan y dibujan. Incluso está prevista una sesión en una bodega urbana, un guiño propio del carácter vitivinícola de La Rioja.

El taller se desarrolla durante tres jornadas, de viernes a domingo, en horario de mañana de 10 a 14 horas. El formato no es casual: por las tardes, los participantes quedan libres para explorar la ciudad o hacer turismo por la comunidad, algo que la mayoría aprovecha con entusiasmo.

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Este verano Sáinz de Murieta ya ha completado dos ediciones previas. La respuesta, como en años anteriores, ha sido positiva. El perfil habitual de quien se apunta es el de una mujer de entre 40 y 50 años con afición al dibujo y la acuarela, aunque sin necesidad de experiencia previa. Llegan desde Bilbao, Burgos, Cantabria, Barcelona e incluso desde localidades francesas como Biarritz o Bayona, zonas con una arraigada tradición en este tipo de actividad artística.

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Durante las sesiones se enseñan técnicas de dibujo y acuarela, se guía todo el proceso y se cuida especialmente el aspecto lúdico. Al final del taller, cada participante se lleva algo que ninguna fotografía puede sustituir: un cuaderno de viaje lleno de apuntes y bocetos hechos con sus propias manos.

La propia Sáinz de Murieta lo explica con claridad: no es lo mismo sacar una foto al pasar por delante de una iglesia que detenerse, abrir el cuaderno y dibujarla. En ese gesto sencillo reside, según ella, el valor terapéutico y memorable del dibujo urbano.

El movimiento internacional urban sketchers, en el que se enmarca esta propuesta, defiende precisamente eso: dibujar del natural, en el momento y en el lugar representado, sin más condiciones.

Una cita que convierte las calles de Logroño en aula y en destino al mismo tiempo.