El Ayuntamiento de Valladolid da por fin el primer paso para devolver la vida al viaducto de Daniel del Olmo, una infraestructura que lleva más de dos años vetada a los vehículos pesados y que ha generado serios problemas de movilidad entre el Polígono de Argales y el paseo de Zorrilla.

La Concejalía de Tráfico y Movilidad tiene previsto sacar a licitación a principios de septiembre la redacción del proyecto de sustitución del tablero, con un valor de 190.575 euros. La empresa que se adjudique el contrato contará con doce meses para completar el trabajo, tras lo cual el Ayuntamiento podrá contratar las obras definitivas.
El presupuesto de ejecución material estimado para esas obras asciende a 4,7 millones de euros. De esa cantidad, 2,3 millones irán destinados a la demolición del tablero actual y a la construcción de uno nuevo capaz de soportar el tráfico pesado. Los 2,4 millones restantes se invertirán en los tramos situados a ambos lados del viaducto, incluyendo las conexiones con las rampas del paseo de Zorrilla y del propio polígono.
El viaducto, construido en los años 60, requiere la sustitución completa del tablero. En 2023 ya se realizó una actuación de urgencia para reforzar y apear los apoyos, pero esa medida resultó insuficiente para garantizar la seguridad de la estructura a largo plazo.
El alcalde, Jesús Julio Carnero, ha querido ir más allá de la mera reparación. La intervención contempla también la incorporación de carril bici, la mejora de los espacios peatonales y un estudio de movilidad integral del Polígono de Argales. Ese análisis examinará los flujos de tráfico, la accesibilidad a las parcelas, el transporte público, la movilidad ciclista y las necesidades logísticas del área industrial.
«Queremos ir más allá», señaló Carnero, quien describió el proyecto como un vector de transformación para todo el polígono y su conexión con el sur de la ciudad.
Cabe recordar que el viaducto nunca llegó a incluirse en el convenio de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, por lo que el Ayuntamiento ha decidido asumir íntegramente su rehabilitación.
Con esta actuación, Valladolid aspira a resolver un problema que arrastra desde hace años y a modernizar de paso una zona industrial estratégica para la ciudad.



