Misterio en la ría de Suances: 45 aves muertas y ninguna respuesta sobre la causa

La ría San Martín de Suances vive desde hace semanas una situación de alerta medioambiental que no cesa. El Gobierno de Cantabria ha confirmado que el número de aves muertas recogidas en la zona de Vuelta Ostrera, en Cortiguera, ha ascendido ya a 45 ejemplares desde que se registraron las primeras bajas el pasado 8 de agosto.

Misterio en la ría de Suances: 45 aves muertas y ninguna respuesta sobre la causa

Las últimas aves retiradas corresponden a cuatro ánades azulones y una gaviota, recogidas el viernes pasado por los Agentes del Medio Natural de la Consejería de Desarrollo Rural. Cinco ejemplares más que la cifra oficial anterior, en un goteo que no termina de detenerse.

Lo más inquietante es que, semanas después del inicio del episodio, nadie sabe aún con certeza qué está matando a estas aves. Los análisis han sido enviados a laboratorios de referencia nacionales y desde el Gobierno regional se aguarda a los resultados sin fecha concreta.

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De las seis causas que se pusieron inicialmente sobre la mesa, tres ya han sido descartadas: la gripe aviar, la enfermedad de Newcastle y la fiebre del Nilo. Las hipótesis que siguen abiertas son el botulismo, la salmonella y la pasteurella. El botulismo fue la primera sospecha que manejaron el Ayuntamiento de Suances y los colectivos locales cuando comenzaron a aparecer los primeros cadáveres.

La divergencia entre los datos oficiales y los que manejan las asociaciones animalistas es llamativa. La Asociación Proyecto Ría San Martín estima que el número real de aves muertas supera el centenar, una cifra muy alejada de la que reconocen las autoridades. Su presidente realiza un censo mensual en la zona y, junto a otros observadores habituales, constata una reducción drástica del número de ejemplares en la ría.

Por precaución, el área más accesible desde el carril bici permanece acotada con una cinta señalizadora. Los avisos advierten a vecinos y paseantes de que ni personas ni perros deben adentrarse en la zona mientras no se despeje el riesgo de contagio.

La inquietud crece entre los vecinos y los amantes de este enclave natural. La ría San Martín, de gran valor ecológico para la costa cántabra, sigue esperando respuestas que tardan demasiado en llegar.