El pequeño municipio segoviano de Villacastín vivió el pasado 25 de agosto una jornada histórica de movilización ciudadana. Sus vecinos y vecinas tomaron las calles en una concentración multitudinaria para mostrar su rechazo frontal a la construcción de una planta de biometano en el término municipal.

La protesta reunió a un número destacado de personas, una cifra especialmente significativa teniendo en cuenta el tamaño de la localidad. Las imágenes del centro del pueblo, abarrotado de manifestantes, reflejaron con claridad el estado de alarma que ha generado este proyecto entre la población.
Los habitantes de Villacastín llevan semanas organizándose desde que trascendieron los detalles del proyecto. La planta de biometano, que transformaría residuos orgánicos en gas renovable, ha levantado una oleada de preocupación por los posibles impactos sobre el entorno natural, la calidad del aire y la forma de vida del municipio.
Durante la concentración, los manifestantes corearon consignas en contra de la instalación y portaron pancartas exigiendo que las administraciones escuchen la voz del pueblo antes de dar luz verde a cualquier tipo de licencia o autorización.
Varios vecinos tomaron la palabra para exponer sus argumentos. Entre las preocupaciones más repetidas destacaron los malos olores que podría generar la planta, el incremento del tráfico de camiones por las carreteras locales y el impacto sobre el paisaje y el turismo rural, sectores que sostienen parte de la economía de la zona.
Los organizadores de la protesta dejaron claro que no cesarán en su movilización hasta obtener respuestas concretas por parte de las instituciones competentes. Anunciaron que seguirán recogiendo firmas y presentando alegaciones en todos los organismos que intervengan en el proceso de aprobación del proyecto.
Villacastín, situado al suroeste de la provincia de Segovia, a pie de la sierra, se ha convertido así en uno de los focos del debate que se extiende por distintos puntos de Castilla y León sobre el impacto de las instalaciones de energías renovables en los municipios rurales y su convivencia con las comunidades locales.
La pelota queda ahora en el tejado de las administraciones, que tendrán que pronunciarse sobre un proyecto que, lejos de pasar desapercibido, ha despertado una respuesta vecinal sin precedentes en esta localidad segoviana.



