El Hospital de Calahorra está a punto de transformar radicalmente la atención ginecológica de toda la comarca. A partir de noviembre, el centro contará con un mamógrafo de última generación con tomosíntesis, una tecnología 3D que permitirá multiplicar por más de veinte la capacidad actual de pruebas anuales.

La inversión total supera los 600.000 euros, de los que 541.000 corresponden a la adquisición de los equipos y otros 70.000 a las obras de instalación y adecuación necesarias para ponerlos en marcha.
Hasta ahora, el hospital apenas podía realizar unas 150 mamografías al año con un aparato que, según ha reconocido la directora del centro, Patricia Martín Rico, «estaba ya obsoleto, se averiaba con mucha facilidad y era difícil su reparación por falta de piezas». El nuevo equipo elevará esa cifra a más de 4.000 pruebas anuales.
Uno de los cambios más importantes es que el programa de cribado de cáncer de mama para las mujeres de Calahorra dejará de depender de una unidad móvil para integrarse directamente en el hospital. La población diana, mujeres de entre 45 y 69 años, asciende a 4.521 personas en la ciudad. Para las mujeres del resto de la comarca se mantendrá la unidad móvil, dado que les resulta más accesible.
Las obras del telemando de radiología, que permitirá realizar estudios dinámicos con contraste además de radiología convencional, ya se han llevado a cabo durante el verano. Las correspondientes al nuevo mamógrafo arrancarán el próximo 1 de septiembre, con el objetivo de que ambos dispositivos estén operativos en noviembre.
La directora del centro no ha ocultado el entusiasmo ante el cambio: «Ahora vamos a experimentar un cambio inmenso», afirmó.
Esta renovación tecnológica se enmarca en un momento de intensa transformación para el Hospital de Calahorra. El centro también ha puesto en marcha un nuevo box de aislamiento en la sala de hemodiálisis, ha incorporado la herramienta de cribado oftalmológico mediante inteligencia artificial DORIA y ha sumado veinticinco profesionales en los últimos meses, entre ellos quince facultativos de diez especialidades distintas y diez enfermeras.
A todo ello se suma un ambicioso proyecto de ampliación que contempla aumentar en un cuarenta por ciento el número de consultas y construir un gimnasio de rehabilitación de quinientos metros cuadrados.
La Rioja Baja avanza, así, hacia una sanidad más cercana y equipada para responder a las necesidades reales de su población.
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