Una persecución de película por Madrid acaba con un conductor sin carné, drogado y en situación irregular

Un hombre sembró el caos en las calles del sur de Madrid el pasado 21 de agosto al protagonizar una peligrosa huida de la Policía Municipal que incluyó conducción en sentido contrario por la M-30, ruptura de barreras y un disparo disuasorio al aire.

Una persecución de película por Madrid acaba con un conductor sin carné, drogado y en situación irregular

Todo comenzó a las 8.24 horas de la mañana en la confluencia de la calle Méndez Álvaro con la glorieta de Abroñigal, cuando una patrulla detectó a un conductor hablando por el móvil al volante. Al intentar los agentes interceptarlo con señales luminosas, el hombre aceleró a fondo y emprendió la fuga.

Lo que vino después rozó lo cinematográfico. El conductor realizó una brusca maniobra marcha atrás para sacudirse a los agentes y reventó la barrera de acceso a la estación de mercancías de Adif en Abroñigal, adentrándose en un recinto privado. Al intentar escapar de allí, se lanzó en dirección contraria por el ramal de la M-30 a gran velocidad, en un tramo con abundante tráfico a esa hora de la mañana.

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Sin detenerse, también rebasó un control policial que se había desplegado en la calle Embajadores. La persecución continuó por varias calles del distrito hasta que el hombre abandonó el vehículo en la estación de Adif de Santa Catalina y trató de seguir huyendo a pie hacia las vías del tren.

Fue en ese momento cuando uno de los agentes efectuó un disparo disuasorio al aire en una zona abierta y sin edificaciones cercanas. El fugitivo fue finalmente reducido y detenido, aunque en el momento de la captura intentó deshacerse de varios objetos que llevaba consigo.

Las comprobaciones posteriores revelaron un perfil preocupante: el arrestado, nacido en Georgia en 1988, carecía de permiso de conducir, se encontraba en situación irregular en España y dio positivo en la prueba indiciaria de consumo de cocaína.

El detenido se enfrenta a cargos por un delito contra la seguridad vial, atentado a agente de la autoridad, resistencia y desobediencia. Una mañana de agosto que comenzó con una infracción de tráfico menor acabó en una persecución que puso en riesgo la vida de decenas de conductores madrileños.