La sede del sindicato en la Gran Vía de San Marcos vive días de tensión extrema tras una serie de episodios de acoso protagonizados por una misma mujer, que este miércoles ha regresado al lugar donde el día anterior agredió físicamente a una trabajadora.

La mujer se presentó de nuevo en la sede leonesa portando una bandera de España y lanzando insultos a los empleados presentes. Según ha trasladado el propio sindicato, antes de llegar en persona había estado llamando reiteradamente al teléfono de la sede, gritando e insultando con expresiones como «hijos de puta» o «las verdades duelen, sois todos unos hijos de la gran puta».
Este nuevo episodio llega menos de veinticuatro horas después de que la misma mujer agrediera a una trabajadora a las puertas del sindicato, llegando a tirarla al suelo y dirigiéndole insultos de extrema gravedad, entre ellos «zorra» o «violadores de niños». No se trata de un hecho aislado, ya que el acoso, tanto presencial como telefónico, viene prolongándose desde hace tiempo.
El sindicato ha calificado lo ocurrido como un ataque directo contra la dignidad y los derechos fundamentales de sus trabajadoras y trabajadores. En un comunicado, UGT León ha subrayado que «toda agresión motivada por el odio supone un ataque intolerable contra la convivencia y los derechos fundamentales» y ha recordado que «la violencia no tiene cabida en una sociedad democrática, plural y respetuosa».
Como respuesta, el sindicato ha convocado una concentración para este viernes 28 de agosto a las 12:00 horas frente a su sede en la Gran Vía de San Marcos. El llamamiento está dirigido a toda la ciudadanía leonesa y tiene como objetivo expresar un rechazo claro a cualquier forma de odio, discriminación o intimidación, además de mostrar apoyo a la compañera que fue agredida el martes.
La secretaría general de UGT a nivel nacional también se ha pronunciado sobre los hechos, calificando lo sucedido de intolerable.
León tiene ahora la oportunidad de dar una respuesta colectiva y contundente este viernes. La convocatoria pretende mandar un mensaje claro: que la violencia y el acoso no pasarán desapercibidos ni quedarán sin respuesta.



