Julio ha dejado en Menorca un mes para la historia energética, aunque no precisamente por los motivos más deseados. La isla batió su récord absoluto de consumo eléctrico y respondió al tirón casi sin ayuda exterior, pero el precio fue encender más los viejos motores de la central de Endesa en el puerto de Maó.

Los datos del Institut d’Estadística de Balears, elaborados con cifras de Red Eléctrica, revelan que la producción propia cubrió el 97,8 por ciento de la demanda isleña durante ese mes. El cable submarino que conecta Menorca con Mallorca apenas aportó menos de 2.000 megavatios hora, menos del tres por ciento del total.
El contraste con julio del año anterior es llamativo. En 2025, con un consumo un 13,8 por ciento inferior, ese enlace aportó más de 6.100 megavatios hora, el diez por ciento de la demanda. Esta drástica caída en las importaciones explica por qué la central térmica tuvo que compensar con mayor generación propia.
La buena noticia llegó desde los parques fotovoltaicos. Con la incorporación de la planta de Agrisolar, la energía solar alcanzó un registro histórico, superando los 19.000 megavatios hora y cubriendo casi el 28 por ciento de la demanda. Una cifra muy superior a los poco más de 11.000 megavatios hora generados en el mismo mes del año pasado.
Sin embargo, toda esa energía verde no fue suficiente para reducir la quema de combustible fósil. La térmica no solo mantuvo su actividad sino que la aumentó un diez por ciento respecto a julio de 2025. Y lo hizo, además, echando mano de los motores diésel más antiguos de la planta, mucho más contaminantes que las turbinas modernas porque carecen del sistema de refrigeración instalado para reducir emisiones. Solo esos viejos motores generaron cerca de 15.000 megavatios hora, el 30 por ciento de toda la producción de la central.
El resultado de este cóctel energético lo están notando los bolsillos de los menorquines. El recibo de la luz se ha disparado hasta un 40 por ciento en algunos hogares, golpeado por dos frentes: más consumo, especialmente en horario nocturno por el uso intensivo del aire acondicionado, y un precio de la electricidad más elevado por la subida del gas ligada al conflicto en Oriente Medio.
Menorca genera más energía verde que nunca, pero todavía depende de los combustibles fósiles para no quedarse a oscuras en los picos de calor.
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