Los vecinos de la calle General Álava en Vitoria llevan semanas conviviendo con martillos y máquinas hasta altas horas de la madrugada. El motivo es una carrera contra el reloj: los operarios deben dejar operativo el trazado del tranvía antes del lunes 7 de septiembre, cuando arranque el nuevo curso escolar.

Las obras, que comenzaron el pasado 20 de julio y se prolongarán hasta diciembre, viven ahora su momento más delicado. Desde el 10 de agosto, tras las fiestas de La Blanca, los trabajos se centran en la reparación del trayecto tranviario, la parte más compleja de toda la intervención. El tramo entre Parlamento y Angulema no puede permanecer cortado más de cuatro semanas, y ese plazo ya está muy avanzado.
Para cumplir con los tiempos, el Ayuntamiento de Vitoria ha autorizado mediante decreto los trabajos nocturnos, amparándose en la ordenanza municipal de ruido, que contempla esta excepción para obras consideradas urgentes. Sin embargo, muchos vecinos aseguran que la medida les pilló por sorpresa. «El martes estuvieron hasta las doce de la noche, el domingo hasta las tres de la mañana», relataba ayer una residente de la zona.
La fase crítica actual incluye el cambio de vías en la confluencia de Independencia, General Álava y Fueros, así como la reparación de una veintena de arquetas. Esas tareas obligan a picar hormigón y cortar carriles, lo que dispara los niveles de ruido en una calle donde muchas familias tienen sus hogares en los primeros pisos.
Los responsables de Euskal Tranbide Sarea, el ente público del Gobierno vasco que lidera esta parte de la intervención, reconocen las molestias y aseguran que se avisa a los vecinos en la medida de lo posible. Recuerdan, además, que la actuación está pactada entre el Consistorio y el Gobierno autonómico, que aporta los 3,2 millones de euros del presupuesto total.
Los comercios de la zona también se quejan. Califican el mes de agosto de auténtica «faena», con dificultades para recibir repartos y sin pasos señalizados correctamente para los clientes.
La asociación vecinal Ensanche XIX resume bien el sentir general: hay quejas, pero también comprensión. Los problemas que dejaron sin resolver las obras anteriores, realizadas en el verano de 2024 y tachadas entonces de simple parcheo, tienen que solucionarse ahora sí o sí.
Cuando el tranvía recupere su recorrido habitual y las cinco líneas de Tuvisa afectadas vuelvan a circular con normalidad, se espera que las molestias bajen considerablemente.
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