Actos vandálicos obligan a cerrar antes de tiempo la piscina de Almoguera dejando a los vecinos sin baño el último fin de semana de verano

El Ayuntamiento de Almoguera ha dado por concluida de forma anticipada la temporada de verano en su piscina municipal después de detectar en repetidas ocasiones restos fecales en el agua, unos hechos que el consistorio ha calificado abiertamente como actos vandálicos y que han puesto en riesgo la salud de todos los usuarios de la instalación.

Actos vandálicos obligan a cerrar antes de tiempo la piscina de Almoguera dejando a los vecinos sin baño el último fin de sem

La decisión, anunciada a través de las redes sociales del municipio guadalajareño, llegó tras una nueva aparición de heces en los vasos de la piscina que obligó a evacuar a los bañistas y a activar los protocolos de depuración del agua. No fue un episodio aislado: el Ayuntamiento ha subrayado que los incidentes se han producido en varias ocasiones y en un corto espacio de tiempo, lo que descarta cualquier explicación accidental.

El consistorio ha sido claro en su condena. Según su comunicado, estos actos perjudican gravemente tanto el funcionamiento de la instalación como a todos los vecinos que la disfrutan durante los meses de verano. Por eso, y ante la reiteración de las incidencias, la decisión de cerrar definitivamente la temporada se consideró la única opción responsable.

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El cierre no llega sin consecuencias para los usuarios. Quienes habían adquirido el bono de temporada podrán solicitar la devolución de la parte proporcional correspondiente a los cinco días que quedaban hasta el fin previsto de la campaña estival. No obstante, el Ayuntamiento no ha concretado todavía el procedimiento ni los plazos para tramitar esas devoluciones, algo que los afectados esperan conocer en los próximos días.

El municipio también ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que colabore en identificar a los responsables de los hechos y poder así depurar las responsabilidades que correspondan.

Lo ocurrido en Almoguera deja un amargo sabor al cierre de lo que debería haber sido el último fin de semana de piscina del verano. Un gesto incívico, repetido con descaro, ha privado a todo un pueblo de disfrutar de su instalación y ha obligado a las arcas municipales a asumir costes de depuración que nadie tenía previstos. Ojalá la colaboración vecinal ayude a que este tipo de actos no queden impunes.