El Ayuntamiento de Logroño ha destinado este verano 1.538.164 euros a reformar y mejorar 29 colegios de Infantil y Primaria y cuatro escuelas infantiles de la ciudad, con el objetivo de que los centros reciban a alumnos y docentes en las mejores condiciones posibles cuando arranque el curso en septiembre.

Los trabajos, que se han concentrado principalmente en los meses de julio y agosto para causar el menor trastorno posible a la comunidad educativa, abarcan actuaciones muy diversas: limpieza de tejados para prevenir filtraciones, colocación de pavimentos, reparación de sumideros, renovación de elementos en las aulas y trabajos en fachadas y cristales.
Una parte importante de la inversión se dirige a mejorar la eficiencia energética de los edificios escolares. Entre los centros beneficiados figuran el Madre de Dios, Siete Infantes de Lara, Las Gaunas, Vuelo Madrid-Manila, Gonzalo de Berceo, Ana María Matute, Vicente Ochoa, Barea, El Arco, La Guindalera, Caballero de La Rosa, Vélez de Guevara y Plus Ultra. También se han acometido reformas eléctricas de baja tensión en los colegios Bretón de los Herreros, Duquesa de la Victoria y General Espartero.
El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, visitó esta semana el CEIP Doctor Castroviejo, uno de los centros donde los operarios trabajan a contrarreloj. Escobar reconoció que este tipo de intervenciones «puede pasar desapercibida», pero subrayó que resulta imprescindible para el día a día de los centros. El regidor admitió que alguna actuación podría prolongarse hasta bien entrado el mes de septiembre, aunque el propósito es que la mayor parte esté terminada antes del primer día de clase.
Las necesidades de cada colegio se han detectado tras mantener contacto directo con los equipos directivos, el personal y las familias, lo que ha permitido priorizar las intervenciones más urgentes en cada caso.
Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de La Rioja, su secretario Esteban García valora positivamente estas mejoras materiales, aunque recuerda que en la agenda de las familias también pesan con fuerza otras demandas. Entre ellas, la atención a la integración del alumnado y el refuerzo de la educación emocional desde las primeras etapas. «Hay que crear un programa o un sistema para llegar a esos menores lo antes posible», señaló.
Los colegios logroñeses abren sus puertas en septiembre con las tuberías revisadas, los patios en orden y las aulas listas. Una puesta a punto que, aunque silenciosa, marca la diferencia cuando suenan los primeros timbres del curso.



