Maó atravesó el pasado julio uno de sus veranos más exigentes en materia de suministro de agua. El consumo diario en la ciudad creció un cuatro por ciento respecto al mismo mes del año anterior, lo que obligó a recurrir a una solución extraordinaria: traer agua por carretera en grandes proporciones.

Así lo refleja el Informe Mensual de Incidencias del Servicio Municipal de Agua, Saneamiento y Pluviales de Maó correspondiente a julio. Según el documento, para cubrir la demanda fue necesario aportar un volumen extra de agua, del cual una tercera parte llegó en camión cisterna.
En concreto, durante el mes pasado se transportaron hasta el depósito de Turó más de diez mil metros cúbicos de agua. Para moverlos, hicieron falta cerca de un millar de viajes de camiones cisterna. Las cifras no hacen sino crecer: en mayo fueron 7.110 metros cúbicos, en junio 9.111, y en julio ya se superaron los 10.000.
Sin embargo, el informe firmado por el responsable de distribución de Veolia, la empresa concesionaria del servicio, no especifica de dónde proviene exactamente esa agua que llega por carretera a Maó. Esta omisión ha generado malestar en el Partido Popular, que presentó al menos tres solicitudes para acceder al informe con la esperanza de que aclarara el origen del suministro.
El asunto tiene un trasfondo político y administrativo importante. Se sabe que Veolia adquiere agua a Castellosa, una empresa que la extrae en el municipio de Es Mercadal. Según el alcalde mercadalenc, Joan Palliser, dicha empresa tendría autorizados usos de abastecimiento y regadío, pero solo dentro de su propio municipio. Ante estas dudas, Palliser ya ha solicitado a la Dirección General de Recursos Hídricos que revise los volúmenes de extracción y los usos autorizados, una gestión que está en trámite.
El equipo de gobierno de Maó, por su parte, ha defendido que las aportaciones extra de agua están contempladas en el Plan de Gestión Sostenible del Agua del municipio.
Mientras el debate político continúa, los depósitos de Malbúger y Turó estuvieron durante julio en niveles muy bajos. La situación llegó a provocar caídas de presión y cortes puntuales de suministro en algunas viviendas los días 22, 23 y 26 de julio.
El informe también señala que se realizaron reparaciones en doce puntos de la red y en cinco acometidas. Las zonas con más incidencias fueron Favàritx, Poima, Cala Llonga, el Centre y Molí des Pla. Además, se revisaron 23 kilómetros de red y se localizaron y repararon 22 fugas activas.
Una fotografía que deja claro que el agua en Menorca ya no es solo una cuestión de gestión, sino un problema estructural que exige respuestas urgentes y transparentes.



