Maó se queda sin agua desalada este verano por la falta de un dispensador en la planta de Ciutadella

La desaladora de Ciutadella, puesta en marcha en 2019 para abastecer a toda la isla en situaciones de emergencia, no ha podido ayudar a Maó durante el verano más complicado de los últimos años. La ausencia de un dispensador en las instalaciones, el único caso entre las plantas de las islas, ha dejado al municipio sin una alternativa clave para hacer frente a la crisis hídrica.

Maó se queda sin agua desalada este verano por la falta de un dispensador en la planta de Ciutadella

El Ayuntamiento de Maó llegó a movilizar camiones cisterna desde Mallorca para recoger agua desalada en Ciutadella y transportarla por carretera hasta el otro extremo de la isla. Sin embargo, la falta de respuesta por parte del Govern balear frustró el plan en el momento más crítico.

La primera teniente de alcalde, Elena Costa, lamenta la situación con dureza. «Nos sentimos muy decepcionados, ya que esperábamos que el Govern actuara con la misma urgencia con la que nosotros nos movilizamos para encontrar los camiones requeridos», afirma la concejal.

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Según relata Costa, en julio el Ayuntamiento envió un escrito al conseller del Mar, Juan Manuel Lafuente, solicitando los camiones cisterna necesarios. Al no recibir respuesta, el propio municipio los consiguió por su cuenta. Aun así, la desaladora nunca fue adaptada para poder cargar el agua.

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El conseller Lafuente, por su parte, rechaza las críticas y tacha de «desleal e irresponsable» que se intente culpar al Govern. Explica que la solución propuesta fue que los camiones cargaran directamente desde la red municipal de Ciutadella, ya que el agua directa de la desaladora requiere pasar controles sanitarios previos. «Para nada pueden decir que les hemos dado la espalda», insiste.

La bronca política deja, no obstante, una realidad concreta: Maó ha tenido que salvar la temporada a base de medidas de contención y restricciones al consumo. Costa reconoce estar satisfecha de haber logrado capear el verano, aunque advierte que la solución estructural aún está pendiente.

Las esperanzas están puestas ahora en dos frentes para el próximo año: la instalación del dispensador en Ciutadella, que el conseller confía en tener lista antes del próximo verano, y la desaladora modular que el propio Ayuntamiento de Maó propuso instalar en Cala Figuera. «Con voluntad política, creemos que sí pueden cumplirse los plazos, pero ya no depende de nosotros», concluye Costa.

La isla no puede permitirse otro verano sin soluciones reales sobre la mesa.