Los grandes barcos siguen llegando al puerto de Maó en cifras récord, pero el dinero que dejan en los comercios locales cada vez es más escaso. Los cruceristas que visitan Menorca gastan de media menos de 30 euros por persona durante su escala, concretamente 27,8 euros, una cifra que se sitúa muy por debajo de lo que desembolsan en Mallorca, donde el gasto roza los 57 euros, o en Eivissa, donde supera los 50.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes al año 2025 revelan una paradoja llamativa: el número de visitantes crece, pero el gasto individual cae. En los últimos cuatro años, a pesar de la inflación acumulada, el desembolso por crucerista en Menorca ha bajado casi un seis por ciento. En ese mismo periodo, Mallorca ha visto crecer ese indicador un 15,7 por ciento y Eivissa cerca de un ocho.
El año pasado se registró la cifra récord de 133 escalas en el puerto del levante insular. De los casi 93.000 cruceristas que pasaron por la isla, el 87 por ciento bajó a tierra. En total, más de 81.000 personas desembarcadas, lo que supuso un incremento de casi el 19 por ciento respecto al año anterior y un ingreso global estimado de 2,25 millones de euros, unos 400.000 más que el ejercicio previo.
Sin embargo, los comerciantes de Maó conocen bien el otro lado de esa moneda. La queja es recurrente: la ciudad es habitualmente la última escala de los itinerarios de cruceros, y los pasajeros llegan con el presupuesto ya prácticamente gastado en otras paradas.
El tiempo que los cruceristas pasan en tierra explica en gran parte la diferencia. En Menorca, la estancia media es de apenas tres horas y 19 minutos, un tiempo que además se ha ido reduciendo año tras año desde 2022. En Mallorca, esa cifra asciende a casi cuatro horas y diez minutos, y en Eivissa roza las cuatro horas y media. Más tiempo en el destino equivale directamente a más consumo y a más variedad de negocios beneficiados.
Otro dato singular es el gasto en transporte durante la escala. Mientras en otras islas los cruceristas llegan a gastarse hasta 15 euros en desplazamientos, en Menorca esa partida es estadísticamente irrelevante, aunque cerca de 30.000 personas sí utilizan autobús para moverse por la isla.
El reto para Menorca es claro: no se trata solo de atraer más barcos, sino de conseguir que quienes bajen a tierra permanezcan más tiempo y encuentren razones suficientes para abrir la cartera.
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