El mercado de los Santos Mártires llena de historia y sabor las calles de Santander

La lluvia no pudo con el espíritu romano. La tradicional cita de los Santos Mártires convocó este fin de semana a vecinos y turistas en las calles del centro de Santander, con más de cien puestos repartidos entre la calle Burgos, la Plaza Juan Carlos I y la Alameda de Oviedo.

El mercado de los Santos Mártires llena de historia y sabor las calles de Santander

Cuchillos artesanales, perfumes, miel, quesos, productos de cuero y joyas llenaron de color y aroma los tres días de mercado. El viernes arrancó con buen ambiente y el sábado fue el día de los turistas, que aprovecharon para pasear entre los puestos con el buen tiempo. Sin embargo, el domingo, última jornada, amaneció con lluvia, lo que hizo que muchos visitantes tuvieran que sacar el chubasquero y el paraguas.

Aun así, la afluencia fue notable. Antonia Hernández, responsable del puesto de joyas artesanales De la Luna, resumió el balance con optimismo: «Hemos estado a tope desde el viernes. Es una faena que llueva, pero hemos notado mucha gente en general, no solo turistas, también locales». En cuanto a las ventas, reconoció que el resultado fue más discreto de lo esperado, aunque no perdió el buen humor.

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Entre las novedades de este año destacó el puesto de Aromas Cantabria, dedicado a ambientadores, colonias y productos textiles. Su responsable, Alexandra Ramírez, vestida con traje de romana, destacó que la afluencia de clientes fue muy buena incluso con la lluvia. También apuntó que los espectáculos nocturnos, pensados para trasladar a los asistentes a la época de la antigua Roma, contribuyeron a atraer a más público durante las noches.

El mercado también hizo las delicias de visitantes llegados de fuera de Cantabria. Juan Antonio Mates, vecino de Valladolid que pasó el fin de semana en Santander con su familia, se acercó el domingo antes de emprender el regreso a casa con la intención de llevarse pan, miel y queso. «En Valladolid no tenemos y hay que aprovechar», explicó entre risas.

Los vendedores de queso también registraron un comportamiento diferenciado según el día: el público local fue más protagonista el viernes, mientras que los turistas tomaron el relevo el sábado.

En definitiva, el mercado romano de los Santos Mártires volvió a cumplir su cita con la ciudad, demostrando que ni la lluvia puede frenar una tradición que cada año gana más adeptos entre propios y visitantes.