La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de León ha sido escenario de una investigación que abre nuevas puertas en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares. Job Chivangulula Pakisi, investigador angoleño, ha defendido con éxito su tesis doctoral dentro del Programa de Doctorado en Biomedicina y Ciencias de la Salud, aportando hallazgos que van más allá de Angola y apuntan a una realidad global: la urbanización puede activar riesgos que antes permanecían dormidos en nuestros genes.

El trabajo se centra en la Apolipoproteína E (ApoE), una proteína clave en el metabolismo de los lípidos y en la regulación del colesterol en sangre. Los datos obtenidos revelan que aproximadamente uno de cada cuatro angoleños es portador del alelo e4, una variante genética que eleva los niveles de colesterol LDL y reduce el HDL, aumentando así el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Uno de los descubrimientos más llamativos de la investigación es que este gen no siempre fue un problema. Durante siglos, el alelo e4 pudo suponer una ventaja adaptativa en entornos rurales. Sin embargo, cuando sus portadores adoptan estilos de vida urbanos, marcados por el sedentarismo y una alimentación menos saludable, ese mismo gen se convierte en un factor de riesgo significativo.
Los datos confirman que los portadores del alelo e4 que viven en ciudades y mantienen hábitos poco saludables presentan un riesgo aterogénico muy elevado, mientras que quienes permanecen en entornos rurales tradicionales apenas muestran ese efecto negativo.
La investigación también distingue entre quienes heredaron una sola copia del alelo y quienes heredaron dos. Para los primeros, cambiar de hábitos, comer mejor y moverse más, basta para reducir considerablemente el riesgo. Para los segundos, esas mejoras siguen siendo recomendables, pero no son suficientes, y el estudio subraya la necesidad de programas de seguimiento médico más intensivos e incluso de intervención farmacológica cuando sea necesario.
La tesis fue dirigida por los profesores José Enrique Bayón Darkistade y Vicente Martín Sánchez, y representa una contribución científica de notable valor internacional. Sus conclusiones abren el camino hacia políticas de prevención adaptadas a las características genéticas de las poblaciones africanas y refuerzan el avance de la medicina personalizada en contextos de rápida transformación social.
León suma así otra investigación de proyección mundial, firmada por un científico comprometido con la salud de su pueblo.
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