Álava cierra el verano más seco que se recuerda. Las precipitaciones se han desplomado en los tres últimos meses hasta registros que no tienen parangón en la historia reciente de la provincia, y los embalses que abastecen a la capital y su entorno comienzan a acusar el golpe, aunque por el momento resisten.

El pantano de Ullibarri-Gamboa, el principal reservorio de agua de Vitoria-Gasteiz, se encuentra al 68% de su capacidad. Son casi siete puntos menos que hace un año, una caída que, si bien no resulta todavía alarmante, empieza a encender las primeras señales de alerta. Solo en la última semana ha perdido un 2% de su volumen, un ritmo que preocupa si el cielo sigue sin abrirse.
Su embalse vecino, Urrunaga, aguanta al 66%, tres puntos por debajo del dato de hace doce meses. La mitad de esa pérdida se ha producido también en los últimos siete días, lo que da una idea de la rapidez con la que la situación puede deteriorarse si no llegan lluvias pronto.
Y las lluvias, de momento, no están en el horizonte. Este verano ha sido tan seco que algunas estaciones meteorológicas repartidas por Álava no han llegado ni al 30% de las precipitaciones registradas en el mismo periodo del año pasado, que ya fue catalogado como seco. Vitoria ha acumulado poco más de 27 litros en todo el verano, frente a los 95 del año anterior. Solo el mes de junio de 2025 aportó más agua que los tres meses juntos de este 2026.
El resto del territorio cuenta una historia similar. En Asparrena apenas han caído 30 litros, con un mes de agosto en el que el pluviómetro apenas marcó 0,8 litros. En el Gorbea, la estación que históricamente más lluvia recoge de toda la provincia, la pluviosidad se ha reducido un 70%. No hay rincón de Álava que escape a esta sequía.
Las tormentas de verano, esas descargas intensas que habitualmente salpican los meses estivales y que, pese a su violencia, recargan los embalses, han brillado por su ausencia esta temporada.
Y por si todo esto fuera poco, el calor regresa con fuerza esta semana. Las previsiones apuntan a que el viernes se alcanzarán los 39 grados en la capital, los 40 en la Llanada, los 41 en Rioja Alavesa y hasta los 42 en Llodio. No se esperan precipitaciones hasta bien entrado el primer tercio de septiembre.
Álava aguanta, pero el tiempo corre en su contra.



