El pleno de Santoña aprobó ayer por unanimidad una moción para exigir al Gobierno de Cantabria y a la Autoridad Portuaria que actúen de forma urgente ante el acceso ilegal y reiterado al Faro del Caballo, cerrado desde diciembre por riesgo de desprendimientos.

El enclave, uno de los más fotografiados y visitados de todo el litoral cántabro, se ha convertido este verano en el escenario de una peligrosa moda viral. Grupos de jóvenes, muchos de ellos extranjeros, se han colado en la zona prohibida para lanzarse al agua desde los acantilados y las plataformas superiores del faro. Las imágenes, grabadas incluso con drones en un espacio natural protegido donde su uso requiere autorización, han acumulado miles de reproducciones en redes sociales.
El concejal socialista Sergio Abascal, impulsor de la moción junto al PSOE, no ocultó su indignación durante el pleno. Denunció que estas infracciones se han cometido con «total impunidad» y que, hasta la fecha, ningún infractor ha recibido una sola sanción. Acusó a las administraciones responsables de haber mirado hacia otro lado durante meses, y advirtió de que esa pasividad podría derivar en responsabilidades compartidas si se produjera algún accidente grave.
Abascal reclamó también que, más allá de reforzar la vigilancia, las autoridades acometan cuanto antes las obras técnicas necesarias para estabilizar los taludes y acantilados del entorno. «No es admisible que el faro lleve cerrado más de ocho meses sin que se haya informado de ninguna actuación tendente a su reapertura», subrayó. El planteamiento contó con el respaldo del PRC.
Desde el equipo de gobierno, formado por Santoñeses y PP, compartieron el deseo de ver el faro abierto, aunque advirtieron de que el problema es «más complejo de lo que parece». El portavoz de Santoñeses, Eloy Oliveri, apuntó que garantizar la seguridad absoluta del lugar podría requerir una inversión de cientos de miles de euros solo para mallar la pared rocosa.
El acuerdo alcanzado en el pleno incluye dos peticiones concretas: que se adopten las medidas técnicas necesarias para permitir la reapertura con plenas garantías, y que mientras tanto se vigile de forma efectiva el cumplimiento de la prohibición de acceso, tanto por tierra como por mar.
El Faro del Caballo, referente turístico y natural de Cantabria, sigue esperando una solución que devuelva a vecinos y visitantes uno de los rincones más singulares de la región.
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