El proyecto estrella para combatir el calor en uno de los pasos más emblemáticos del Guadalquivir acumula retrasos, modificaciones y una nueva fecha límite que ya se sitúa en octubre, cuando el calor más intenso ha pasado de largo.

Arrancaron las obras hace casi un año, en el otoño de 2025, con la promesa de que el puente de San Telmo estrenaría sus toldos a tiempo para el verano de 2026. El Ayuntamiento de Sevilla, bajo el gobierno de José Luis Sanz, presentó la iniciativa como un paso adelante en la lucha contra las altas temperaturas en la ciudad. Un millón de euros de presupuesto, una empresa adjudicataria y un calendario claro. Nada ha salido según lo previsto.
A día de hoy, primero de septiembre, los toldos siguen sin estar colocados en el puente. Una visita a la zona revela una actividad mínima: apenas un par de operarios trabajando en las estructuras, que han tenido que modificarse en varias ocasiones desde que comenzaron los trabajos.
La Gerencia de Urbanismo paralizó el proyecto en julio para tramitar un modificado del expediente. Entre los cambios aprobados figuraban mejoras en los anclajes y ajustes en la fabricación de las lonas. Pero los problemas no se detuvieron ahí.
En agosto llegó el golpe más visible: los arcos instalados en el exterior del puente, sobre los que deben apoyarse las velas, tuvieron que desmontarse de nuevo porque las medidas no encajaban en el terreno. Otro contratiempo que alargó aún más la espera.
La empresa responsable, Heliopol, solicitó una ampliación del plazo de tres meses y la Gerencia la concedió. Octubre es ahora el nuevo horizonte. Para entonces, el verano habrá terminado.
A eso se suma otra renuncia importante: el entoldado solo cubrirá uno de los dos acerados del puente. La complejidad técnica y los plazos disparados obligaron a reducir el alcance inicial del proyecto, que en su diseño original contemplaba dar sombra a ambos lados del paso.
Fuentes municipales y de la propia empresa atribuyen los retrasos a imprevistos técnicos propios de una obra de esta envergadura. Sin embargo, la acumulación de modificados, paradas y recortes dibuja un proyecto que ha ido perdiendo ambición con cada nuevo problema encontrado.
Los sevillanos que han cruzado este verano el puente de San Telmo bajo el sol han podido comprobar de primera mano lo que significa ese retraso. La promesa de la sombra sigue en pie, pero habrá que esperar al otoño para saber si esta vez se cumple.



