Una agrupación de vecinos de Val de San Lorenzo ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para frenar la instalación de una macroplanta de biometano y fertilizantes en su término municipal. La iniciativa, abierta a través de Change.org, busca también animar a los habitantes de los pueblos cercanos y de Astorga a presentar alegaciones durante el actual periodo de información pública.

El proyecto, promovido por la empresa Apiolae S.L., contempla el tratamiento de 233.500 toneladas de residuos orgánicos al año, lo que equivale a unas 640 toneladas diarias. Entre los materiales previstos figuran purines de cerdo, estiércol bovino y ovino, gallinaza y estiércol porcino, además del paso de 74 camiones al día por la zona.
Los vecinos advierten de que el análisis no puede hacerse de forma aislada. A escasa distancia ya funciona otra planta de residuos y se tramita una instalación de lodos, mientras que en Piedralba se proyectan nuevas plantas de biogás. Para los impulsores de la campaña, esta acumulación de proyectos está convirtiendo la Maragatería en un territorio receptor de residuos procedentes de otros lugares, con el riesgo de un efecto llamada difícil de revertir.
Uno de los puntos que más preocupa a la plataforma ciudadana es el destino del digestato generado. El expediente recoge una salida de 220.368 toneladas anuales de este subproducto, pero sin identificar un gestor concreto ni un contrato que garantice su correcta gestión. A ello se suman dudas sobre olores, almacenamiento y riesgos industriales que, a juicio de los vecinos, requieren un estudio mucho más riguroso antes de conceder cualquier autorización.
Para dar visibilidad a su rechazo, los promotores de la campaña aprovecharán la Fiesta de la Carballeda, el próximo 5 de septiembre en Val de San Lorenzo, para repartir folletos informativos entre vecinos y visitantes. El objetivo es que cualquier persona pueda conocer el alcance real del proyecto y decidir si quiere sumarse a las alegaciones.
La movilización refleja una preocupación creciente en los pequeños municipios leoneses ante la llegada de grandes infraestructuras de gestión de residuos. Los vecinos insisten en que no se oponen al desarrollo, sino en que se garanticen las condiciones necesarias para proteger la salud, el paisaje y el futuro del territorio.
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