Cientos de guadalajareños madrugaron este martes para hacerse con las entradas gratuitas para los encierros de Ferias, pero lo que encontraron fue una larga espera, desorganización y un enfado que no tardó en extenderse entre los vecinos congregados frente al Coso de las Cruces.

Desde primera hora de la mañana se formó una cola que arrancaba en la Plaza de Toros y se prolongaba hasta la calle Sigüenza, con personas de todas las edades dispuestas a esperar el tiempo que fuera necesario para conseguir sus pases. Las taquillas habilitadas para los empadronados abrieron con la presión de una demanda muy superior a la prevista.
Las quejas fueron unánimes. «Esto es una vergüenza, no tiene ningún sentido que hayan hecho este sistema», decía una joven. Un hombre mayor lamentaba que mucha gente, por no poder acudir en persona, se quedará sin poder asistir a los encierros estas Ferias. Otros denunciaban que algunos se colaban en la fila mientras quienes llevaban horas esperando veían cómo les adelantaban conocidos de los que guardaban sitio.
A la polémica sobre el nuevo sistema se sumaron más problemas. La jornada coincidió con el inicio de la renovación de abonos para la Feria Taurina de la Antigua, lo que obligó a habilitar una taquilla adicional que generó confusión entre el público. Para colmo, varios puestos del mercadillo semanal de los martes tuvieron que ser reubicados a toda prisa, con el consiguiente disgusto de sus dueños.
Algunos vecinos alertaron de un riesgo mayor: que este sistema provoque una aglomeración peligrosa a la entrada de la Plaza similar a la que se vivió en las Ferias de 1984, cuando el tapón formado en el callejón de acceso dejó varios heridos y una situación de gran peligro. «Mucha gente que quiera entrar y no tenga ticket intentará colarse por el último tramo», advirtió uno de ellos.
El concejal de Festejos, Santiago López Pomeda, que se personó en la zona, reconoció que «al principio siempre hay algo de confusión» y pidió disculpas a quienes se hubieran visto afectados. Defendió sin embargo la medida y llamó a la calma: «Cuando algo es nuevo hay que esperar para comprobar que la decisión ha sido la correcta». Anunció que, si la cola seguía creciendo, se habilitaría el interior de la Plaza para organizar un serpentín que agilizara el reparto.
El sistema seguirá activo hasta el jueves, con horario de mañana y tarde, y el tiempo dirá si el Ayuntamiento acertó o no con este cambio que, por el momento, ha arrancado con el pie izquierdo.
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