La vuelta al cole en la provincia de León llega este miércoles con una sombra que no es nueva pero que este año pesa más que nunca: siete profesores tendrán que asumir la dirección de sus centros de manera forzosa, sin haberlo pedido y sin que nadie más haya dado un paso al frente.

La situación afecta a seis centros que no recibieron ninguna candidatura durante el concurso de méritos convocado para cubrir 26 vacantes de dirección en toda la provincia. Se trata del CEIP Antonio Justel de Castrocontrigo, el CEIP Santa Bárbara de Matarrosa del Sil, el CEIP Santa Ana de Silván, el CRA Posada de Valdeón, el IES Ordoño II de la capital leonesa y el IES Europa de Ponferrada. A estos seis se suma el IES Legio VII de León, donde sí hubo interés pero el único candidato no cumplía los requisitos establecidos.
Cuando un centro queda desierto, la normativa activa lo que se denomina procedimiento extraordinario o de obligatoria elección. En la práctica, esto significa que la Dirección Provincial de Educación designa a un docente del propio claustro para asumir el cargo, quiera o no quiera.
El personal docente de la provincia lleva tiempo alertando de que esta situación no es casual. La falta de apoyo constante a quienes ocupan la dirección y la existencia de lo que los propios profesores denominan aulas gueto en cuatro centros rurales, dos en León capital y uno en Ponferrada, son los principales motivos que alejan a los docentes de estos puestos de responsabilidad.
Dirigir un colegio o un instituto implica una carga burocrática y de gestión que muchos ven desproporcionada frente a los incentivos que ofrece la administración. Y en entornos con dificultades sociales añadidas, ese rechazo se multiplica.
En total, 38 centros de la provincia estrenan este curso algún cambio en su equipo directivo, bien por renovación ordinaria, bien por jubilación u otras circunstancias. De los 26 puestos ofertados, 19 pudieron resolverse por la vía habitual gracias a candidatos que se presentaron voluntariamente.
El inicio de curso pone así el foco en una realidad que las cifras dejan al descubierto: hay centros en León a los que nadie quiere dirigir, y eso, más allá de los procedimientos administrativos, es una señal de alarma que merece una respuesta de fondo por parte de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León.



