Sevilla lidera en Andalucía la atención integral al síndrome hormonal que afecta a una de cada diez mujeres

Sevilla se convierte en referencia andaluza para el abordaje de una de las condiciones hormonales más frecuentes y menos bien tratadas en mujeres en edad fértil. Un centro sevillano aplica ya el protocolo clínico más avanzado del mundo para este trastorno, conocido hasta hace poco como síndrome de ovario poliquístico.

Sevilla lidera en Andalucía la atención integral al síndrome hormonal que afecta a una de cada diez mujeres

En mayo de 2026, la revista médica The Lancet publicó un consenso internacional que cambió el nombre y, sobre todo, la forma de entender esta enfermedad. Dejó de llamarse síndrome de ovario poliquístico para pasar a denominarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino, o SOMP. El cambio no es solo de etiqueta.

El nuevo nombre reconoce algo que la ciencia lleva años advirtiendo: esta condición no es únicamente un problema ginecológico. Afecta al sistema hormonal, al metabolismo, al riesgo cardiovascular y a la fertilidad al mismo tiempo. Ignorar cualquiera de esas dimensiones significa, en la práctica, tratar mal a la paciente.

Inebir, instituto de reproducción humana con sede en Sevilla, se ha convertido en el primer centro de referencia en Andalucía que adopta de forma sistemática el protocolo clínico basado en ese consenso. Además, es uno de los primeros en toda España en hacerlo.

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El modelo tradicional de atención a estas pacientes funcionaba por compartimentos: el ginecólogo regulaba el ciclo, el endocrinólogo ajustaba los niveles de insulina y el especialista en fertilidad entraba en escena solo cuando la mujer quería quedarse embarazada. Cada profesional actuaba desde su especialidad, sin una visión conjunta del problema.

Ese enfoque fragmentado ya no se sostiene. La European Society of Human Reproduction and Embryology lleva años señalando que la atención dispersa compromete el diagnóstico y empeora los resultados a largo plazo. El SOMP afecta a entre el ocho y el trece por ciento de las mujeres en edad fértil en todo el mundo, y aun así sigue siendo infradiagnosticado cuando los criterios clínicos aplicados son incompletos.

Lo que propone el nuevo protocolo es una arquitectura asistencial coordinada desde el primer momento, con un seguimiento que va del diagnóstico inicial hasta el control a largo plazo de los riesgos metabólicos y cardiovasculares asociados.

Para muchas mujeres sevillanas que llevan años yendo de consulta en consulta sin un diagnóstico claro, esta unidad puede suponer un punto de partida muy distinto al que han conocido hasta ahora.