El Ayuntamiento de Segovia ha declarado oficialmente no apta para el consumo humano el agua que llega a través de la red de Revenga. La medida, anunciada esta mañana por el alcalde José Mazarías como un riesgo inminente, se ha confirmado este jueves 3 de septiembre tras los resultados de los análisis realizados en el depósito.

Los datos hablan por sí solos: la turbidez del agua alcanza las 6,50 unidades nefelométricas (NTU), más del triple del límite sanitario permitido. Ante esa cifra, el regidor no ha tenido margen de maniobra y ha firmado un bando que prohíbe a los vecinos usar el agua del grifo tanto para beber como para cocinar.
El origen del problema está en la bajada de las reservas del embalse de Puente Alta, del que se abastece Revenga mediante su propio sistema. El Consistorio cifra actualmente su nivel en torno al 52% de capacidad, aunque el propio Mazarías había señalado esta mañana que estaba en el 40%. Sea cual sea el dato exacto, la reducción del volumen almacenado ha disparado la turbidez hasta niveles que las instalaciones de tratamiento no han podido corregir.
No todos los barrios de Segovia están en la misma situación. Las zonas del sur de la ciudad que también dependen de Puente Alta, como Nueva Segovia, La Albuera, San José o el Puente Hierro, cuentan con sistemas de filtración que por ahora consiguen mantener el agua dentro de los parámetros legales.
Para hacer frente a las necesidades de los cerca de 600 habitantes de Revenga, el Ayuntamiento ha preparado alrededor de 4.000 garrafas de agua embotellada con una dotación de cinco litros por persona y día. El primer reparto se celebrará este jueves entre las 19:00 y las 21:00 horas en la nave del número 1 de la Travesía de San Rafael. El viernes habrá dos turnos: de 10:30 a 12:00 y de 19:00 a 21:00. Si la situación lo requiere, se valorará un reparto adicional el sábado por la mañana.
La restricción estará vigente de manera indefinida. El Consistorio ha subrayado que informará expresamente a la población cuando el agua vuelva a ser segura para el consumo, algo que no se prevé que ocurra en el corto plazo.
La conducción de emergencia que se construye entre el Pontón Alto y la estación de Rancho el Feo, prevista para la primera quincena de septiembre, reforzará el abastecimiento general de Segovia, pero no afectará directamente al suministro de Revenga, que tiene su propio circuito desde Puente Alta.
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