Las urgencias del Hospital Universitario Son Llàtzer llevan desde el pasado lunes sumidas en una situación crítica que el sindicato USAE ha calificado sin rodeos de «colapso». Una realidad que, lejos de ser nueva, vuelve a poner en jaque la atención sanitaria en Mallorca.

Solo este jueves por la mañana, el servicio de urgencias registraba 114 personas siendo atendidas al mismo tiempo. A eso se sumaban 21 pacientes pendientes de recibir una cama de ingreso y otros 25 aguardando en la sala de espera sin haber podido ser atendidos aún.
Para hacer frente a la situación, la dirección del hospital ha optado por derivar pacientes al Hospital Universitario Son Espases. Una solución que el sindicato no ve con buenos ojos, ya que advierte del riesgo de que ese centro «también termine saturado». No sería la primera vez: el pasado mes de marzo, los cuatro hospitales mallorquines colapsaron sus urgencias de forma simultánea.
Desde USAE consideran que derivar pacientes no es más que «un parche» que no ataja el problema de fondo. Según la organización, la solución pasa por contar con suficientes profesionales para poder reabrir una planta que Son Llàtzer mantiene cerrada y por una distribución más eficiente de las plantillas.
Uno de los datos que más ha indignado al sindicato es que, de los 36 técnicos en cuidados de enfermería contratados recientemente por el hospital, ninguno ha sido destinado al servicio de urgencias, que es precisamente donde la presión asistencial es mayor.
El responsable sindical en el centro, Alejandro Juan Alonso, ha sido contundente en su valoración. «Llevamos meses denunciando el colapso constante de las urgencias sin que la gerencia adopte medidas contundentes basadas en la realidad asistencial del hospital, lo que demuestra su incapacidad para llevar a cabo la gestión de este servicio público», ha declarado.
USAE apunta directamente a la gerencia del centro como responsable de la situación y denuncia que esta «deficiente gestión» está generando «picos de estrés y ansiedad» entre los profesionales, que se ven incapaces de atender a los ciudadanos con la calidad que merecen.
Los trabajadores sanitarios reclaman decisiones urgentes y reales que vayan más allá de los parches puntuales, antes de que la situación se vuelva, una vez más, insostenible para todos.
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