Tres temporadas sin duchas en Altzarrate: la legionela sigue sin rendirse en Llodio

El campo de fútbol de Altzarrate, en Llodio, lleva más de mes y medio con las duchas y vestuarios precintados por un brote de legionela que las autoridades municipales no han conseguido erradicar desde que se detectó a mediados de julio. Lo más preocupante es que no es la primera vez: el club femenino Altzarrate denuncia que es el tercer año consecutivo que sufren la misma situación.

Tres temporadas sin duchas en Altzarrate: la legionela sigue sin rendirse en Llodio

El Ayuntamiento de Llodio suspendió el suministro de agua el 13 de julio tras confirmar la presencia de la bacteria. La medida afectó a varias instalaciones del municipio, entre ellas el frontón, la Casa de Cultura de Areta y las instalaciones deportivas de Gardea. Poco a poco se fue recuperando el uso de esos equipamientos, pero Altzarrate sigue siendo la excepción.

El 3 de agosto se realizó una nueva desinfección de choque en el campo, pero los resultados siguen sin llegar. La concejala de Cultura y Deporte, Sonia Respaldiza, explicó que hasta mediados de septiembre no se conocerán los datos de la última analítica. El protocolo obliga a obtener dos resultados negativos consecutivos antes de reabrir las instalaciones, algo que no ha ocurrido en todo el verano.

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Mientras tanto, centenares de menores han regresado a los entrenamientos desde principios de septiembre, ya que tanto el Laudio como el Altzarrate femenino han retomado la actividad previa al inicio de la competición. Sin embargo, ningún deportista puede acceder a los vestuarios ni a las duchas.

Iñigo Egiguren, responsable del equipo femenino, no esconde su frustración. Asegura que los últimos parámetros de la bacteria multiplican por siete los niveles considerados normales y que han propuesto al Ayuntamiento empresas especializadas capaces de acabar con el problema, sin respuesta efectiva hasta la fecha. «A nuestras jugadoras no les dejamos que entren al vestuario porque no nos fiamos», afirma tajante.

El problema se extiende también al riego. La bomba de agua del campo ya ha sido sustituida, pero no puede usarse porque el agua sigue contaminada. Los equipos se han visto obligados a trasladar sus entrenamientos al campo de Ellakuri y a buscar instalaciones alternativas en los alrededores para poder ducharse tras los entrenamientos.

Egiguren apunta además a la antigüedad de las instalaciones como causa estructural de los problemas que se repiten temporada tras temporada, y pide soluciones definitivas, no parches que duran hasta el verano siguiente.